El último conductor profesional fallecido la semana pasada pone el foco en los factores de riesgo que asumen los profesionales que se dedican al transporte de mercancías por carretera.
Las limitaciones horarias que imponen las estaciones de servicio y las dificultades a la hora de subsanar defectos de fácil reparación impiden, en ocasiones, que el transporte pueda desarrollar su actividad con normalidad.