Hay que actuar urgentemente para frenar el cambio climático y, por lo tanto, hay que transformar radicalmente todo el sector del transporte, que en su inmensa mayoría funciona aún con combustibles fósiles, cuya utilización es la causa fundamental del calentamiento global del planeta.
Acaba este 2021 con una sensación agridulce y un estado permanente de incertidumbre que parece que se ha instalado entre nosotros y no tiene pinta de que vaya a despejarse tampoco en 2022, al menos en lo poco que se puede otear en el horizonte más inmediato.
A pesar de haber alcanzado bastante notoriedad en la opinión pública por la crisis estructural a la que se enfrenta el transporte y que amenaza con “salpicar” a la ciudadanía con problemas como los temidos desabastecimientos, el sector sigue sufriendo el “ninguneo” de la Administración
Los titulares de prensa de todo el país reflejando la situación generada en Gran Bretaña, ante la falta de conductores, ha hecho a muchos mirar por una vez en mucho tiempo hacia el transporte por carretera en nuestro país, para descubrir cómo estamos aquí, ante el miedo al desabastecimiento.
Llevamos cerca de un mes desayunando todos los días con la noticia de que la electricidad alcanzará hoy un máximo histórico, día tras día, sin que a simple vista se vislumbre en el horizonte el momento en el que el mW/h vuelva a tener un precio “pagable” por el común de los mortales. No hablemos ya de las empresas, que están viendo como sus pocos o muchos beneficios se van por el desagüe de la factura de la luz.
A pesar de que el propio sector del transporte de mercancías por carretera viene denunciando la creciente escasez de conductores profesionales, sobre todo jóvenes que lleven a cabo el necesario relevo generacional de una profesión que envejece por momentos, el problema no hace sino agravarse con el paso del tiempo
Si los vehículos cargan más, serán más inseguros y aumentará el riesgo de accidentes; conducir un vehículo cargado con 30, 35, 40 ó 50 toneladas, a una altura de 4,5 metros, supone un desafío que no está al alcance de cualquiera, tampoco lo está conducir un vehículo que mida 30 metros de largo