Nos encontramos ante un cambio normativo de consecuencias impredecibles en nuestro sector, con la obligatoriedad de que, para septiembre de 2024, todas las empresas de transporte, nos vemos en la obligación de digitalizarnos, si queremos seguir ejerciendo nuestra profesión.
Si algo nos ha enseñado este año, ya en clave de transporte, es que lo históricamente parecía imposible, puede que las circunstancias extraordinarias, lo conviertan en realidad.
Hace tan sólo escasos tres meses que concluyeron las negociaciones entre transportistas y Administración, con la consecución de unos acuerdos, catalogados entonces por ambas partes (aunque con las lógicas reticencias) como “históricos”, y ya se vuelven a oír tambores de guerra por parte de Plataforma.
Una especie de calma tensa se ha adueñado del sector del transporte de mercancías por carretera, al calor de una alta demanda de transportes y una ligera mejora de los precios que perciben. Calma si….pero tensa, porque los costes no dejan de subir y el invierno puede ser duro.
Acaba el verano y comienza un nuevo curso que viene cargado de promesas e incertidumbres, pero que, sea como sea, tiene que marcar un antes y un después para el sector del transporte de mercancías por carretera, porque lo que está en juego es ni mas ni menos que su futuro.
¿Alguien se acuerda de cuándo fue la última vez que las medidas que se reclaman desde el sector del transporte por carretera no llevaban el apelativo de “urgentes”? Y, más dificil todavía...¿Es siempre lo urgente lo más importante?
La logística ecommerce (e-logística) tiene cada día más peso en los procesos de coordinación, gestión y transporte de productos comerciales a niveles globales. Con este nombre se conoce al proceso, en toda su extensión, de un producto en una tienda online, es decir, desde el almacenamiento y la gestión del stock hasta la organización y preparación de los pedidos y envíos al cliente final. Un procedimiento que va a incluir posibles devoluciones.