Califica a los operadores como “auténticos tiburones, con una política arrasadora en cuanto a precios”, y acaba diciendo que  “con los “tiburones,  todos sabemos lo único que se puede hacer para que no nos devoren"

El presidente del Comité Nacional de Transporte por Carretera, Ovidio de la Roza, señala directamente con el dedo a los que él considera responsables, en parte, de la crítica situación que atraviesan los transportistas españoles. Lo ha hecho mediante una carta abierta remitida a los medios de comunicación en la que afirma que “en los últimos tiempos, la afluencia al mercado de los denominados “operadores de transporte”, entre los que existe una variada panoplia de empresas y entidades, unas veces sin relación clara y directa con el transporte de mercancías por carretera y otras siendo transportistas de renombre, se ha incrementado de forma exponencial. A tenor de sus actuaciones, en muchos casos y salvo excepciones concretas y honrosas, la ética y la estética brillan por su ausencia en sus comportamientos frente a los verdaderos transportistas”.

Una falta de ética que a De la Roza le lleva a calificarles como “auténticos tiburones” que entran en el mercado con una “política arrasadora en cuanto a precios se refiere, ofreciendo bajadas espectaculares y temerarias de los mismos, en porcentajes que oscilan entre el 15 y el 20 por 100 sobre unos precios ya de por sí depauperados, a causa de la crisis.

“Ellos jamás pierden, continúa el presidente del CNTC, juegan siempre a caballo ganador porque, en no pocos casos, estos operadores ni siquiera cuentan con un solo camiónpara dar servicio a sus cargadores. Se limitan a subcontratar las cargas conseguidas, procedentes de los mercados más diversos, a la parte más débil del transporte, a los autónomos y a las pequeñas empresas”,en unas condiciones que califica como “humillantes” , pero que se ven obligados a aceptar “llevados por la desesperación”

Unas prácticas que por muy legales que puedan ser, “no por ello dejan de resultar aberrantes y en extremo perjudiciales para los intereses de nuestro sector y, a la postre, para ellos mismos, puesto que este “chollo” de la subcontratación acabará reventando más pronto que tarde y así terminará el expolio moral y económico que se está produciendo contra nuestras empresas”. “Poco les importará, añade De la Roza, pues fijarán su vista en otras víctimas de otros sectores. Pero aquí, quede claro, no los queremos”.

Ovidio De la Roza, señala además que “estas malas prácticas no están cayendo en el saco roto del conformismo; más bien al contrario: están gestando un malestar cada día más profundo en su ánimo, generando una rabia sorda, que las operaciones de estos operadores se encargan de alimentar, porque se está destruyendo no sólo la economía empresarial (hace tiempo que sobrevivimos de milagro), sino la dignidad de las personas que han dedicado toda su vida a esta sacrificada profesión, sin pedir nada a cambio, sólo el fruto de su trabajo, que ahora se les niega”.

Y advierte: “Toda acción genera una reacción. Si la primera es, como ahora, contundente por parte de los operadores de transporte, la segunda devendrá en una reacción más fuerte y enconada por quienes sufren sus abusos que, muy probablemente, nadie querrá ni podrá controlar, porque además será justa”.

Pero en su misiva no sólo señala a los operadores sino que también tiene palabras para lo que él denomina “las actitudes de nuestros clientes los cargadores, reacios a entablar negociaciones serias en asuntos trascendentales”, entre los que enumera los periodos de pago y la limitación de la cadena de subcontratación, la “acción directa” como asunto ineludible o “su determinante oposición a eliminar el “pacto en contrario” y “su rechazo a la cláusula de revisión de los precios en función de los costes del combustible o su presión para la instauración de las 44 toneladas en Cataluña”, aspectos que, en su opinión “no contribuyen precisamente a suavizar este clima de perpetua tensión con sus proveedores, los transportistas”.

Para el presidente, en la relación entre transportistas y cargadores la “posición de dominio en el mercado (de los cargadores) se acentúa cada día en la negociación de los contratos, escritos o verbales, qué más da, si a la postre son papel mojado, tal es la debilidad de su oponente, el transportista”.

“Aún no logro entender-señala De la Roza- cómo es posible que operadores de transporte y cargadores no tengan, no sólo la intuición, sino la certeza de que de continuar la actual destrucción de empresas, en un breve lapso de tiempo ya no habrá quien les preste los servicios que precisan porque, simplemente, el transporte, tal y como lo conocemos, habrá muerto”.

Para finalizar, el presidente del Comité Nacional hace un llamamiento las administraciones públicas a las que compete instaurar una normativa y una inspección eficaces contra las malas prácticas y los abusos. “Conocen, afirma, personalmente me consta, perfecta y sobradamente no sólo nuestros problemas, sino los de toda la cadena del transporte. Saben dónde están las llagas y los remedios para curarlas. Tienen herramientas vitales para corregir entuertos, como ahora con la próxima modificación de la LOTT. Conocen las particularidades de todas las partes y saben cómo propiciar el diálogo, antes de que sea demasiado tarde, antes de que nuestra maltrecha economía y nuestra sociedad padezcan situaciones irreversibles”.

“Sé que la Administración está haciendo un denodado esfuerzo, pero el tiempo se acaba y es preciso no vacilar, poner toda la carne en el asador, sin ambages ni medias tintas”, continúa De laRoza, para cabar diciendo que “Con los “tiburones”, en cambio, todos sabemos lo único que se puede hacer para que no nos devoren”.

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