ciberdelincuencia transporte mercancias

España se sitúa como el país europeo más afectado por este tipo de robos, por delante de Países Bajos, Alemania, Francia, Portugal e Italia.

Las redes criminales especializadas en el robo de mercancías están perfeccionando sus métodos de actuación y utilizan cada vez con mayor frecuencia las bolsas de carga para hacerse pasar por empresas de transporte legítimas. Esta modalidad de fraude, basada en la suplantación de identidad, ya afecta a España y a otros diez países europeos y está generando pérdidas que superan, de media, los 85.000 euros por operación.

España se sitúa como el país europeo más afectado por este tipo de robos, por delante de Países Bajos, Alemania, Francia, Portugal e Italia. Los datos disponibles apuntan además a una creciente profesionalización de las redes delictivas, que aprovechan las herramientas digitales para captar cargas y retirar posteriormente las mercancías de las instalaciones de los cargadores.

Correos falsificados y cambios de última hora

Las técnicas empleadas por estas redes son cada vez más sofisticadas. Entre las prácticas detectadas destaca la modificación casi imperceptible de las direcciones de correo electrónico corporativas, mediante la incorporación o eliminación de caracteres, cambios en el orden de las letras o el empleo de cuentas de correo genéricas.

Otro indicador de riesgo es el abandono de los canales de comunicación internos de las bolsas de carga. Los delincuentes tratan de trasladar la negociación y la coordinación del servicio a WhatsApp, teléfonos móviles u otros canales externos, donde resulta más difícil comprobar la identidad del interlocutor.

También deben levantar sospechas la aceptación inmediata de una tarifa sin negociación o una disponibilidad aparentemente inusual de vehículos en momentos en los que existe escasez de oferta de transporte.

A estos indicios se suman dos prácticas que pueden facilitar el fraude: confiar únicamente en documentación enviada en PDF, susceptible de ser manipulada, y aceptar cambios de matrícula de última hora sin realizar una comprobación adicional.

Una llamada al teléfono oficial puede evitar el fraude

Ante el incremento de este tipo de delitos, desde Fenadismer lanzan unas serie de recomendaciones al sector, que básicamente persiguen el objetivo de  reforzar los protocolos de verificación antes de autorizar la carga.

Una de las principales medidas consiste en realizar una llamada de contraste al número fijo oficial de la empresa de transporte, obtenido directamente de su página web o de registros fiables, y no al teléfono incluido en un correo electrónico sospechoso o facilitado a última hora.

Esta comprobación permite confirmar que la empresa ha aceptado realmente el servicio y que el vehículo y el conductor que acudirán a recoger la mercancía corresponden con la operación contratada.

También resulta recomendable comprobar que la dirección de correo electrónico coincide exactamente con la registrada en la bolsa de carga y con la que figura en los canales oficiales de la empresa, además de mantener las comunicaciones y confirmaciones dentro de las herramientas propias de la plataforma.

La verificación de referencias comerciales de otros cargadores que hayan trabajado previamente con el transportista constituye otra medida preventiva.

Electrodomésticos y alimentación, entre los productos más afectados

Los electrodomésticos concentran el 42,9% de los casos analizados, seguidos de los productos alimenticios, con un 28,6%. La electrónica de consumo representa el 14,3% de los robos, mientras que otro 14,3% corresponde a artículos de perfumería y cosmética.

El modus operandi comienza habitualmente con la captación de una orden de transporte a través de una bolsa de carga. Los delincuentes se presentan como empresas solventes y utilizan documentación falsificada o datos de compañías reales para superar los controles iniciales.

Una vez que el supuesto transportista recoge la mercancía en las instalaciones del cargador, las comunicaciones se interrumpen y la carga desaparece.

La reclamación posterior resulta especialmente compleja

Además, desde estas mismas fuentes, avisan de que una vez consumado el robo, recuperar la mercancía o reclamar las pérdidas puede convertirse en un proceso complicado. Las organizaciones criminales pueden actuar mediante sociedades insolventes o desaparecer rápidamente del país después de ejecutar la operación.

A esta dificultad se añade que las condiciones de algunas bolsas de carga pueden establecer cláusulas de jurisdicción que obliguen a resolver determinadas disputas ante tribunales extranjeros, lo que incrementa los costes y la complejidad de las reclamaciones.

Por ello, la prevención durante la contratación se perfila como la principal herramienta para combatir esta modalidad de delincuencia. La comprobación de la identidad real del transportista antes de que el vehículo acceda a las instalaciones del cargador resulta especialmente relevante en un contexto en el que las redes criminales están utilizando técnicas de ingeniería social y suplantación cada vez más sofisticadas.

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