La última variable que afronta el sector en esta pretendida tormenta perfecta tiene que ver con la necesaria transición energética a la que se ve abocada la industria de la automoción en general y la del vehículo industrial muy en particular, sobre todo teniendo en cuenta que suele ser señalada, no siempre con el necesario rigor, como uno de los principales emisores de  contaminantes a la atmósfera.

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A pesar de que el propio sector del transporte de mercancías por carretera viene denunciando la creciente escasez de conductores profesionales, sobre todo jóvenes que lleven a cabo el necesario relevo generacional de una profesión que envejece por momentos, el problema no hace sino agravarse con el paso del tiempo.

 

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