Transporte europeo: Schengen en peligro

schengen2 autonomosenrutaEl transporte por carretera empieza a verse afectado por el resquebrajamiento de Schengen, como atestiguan las filas de camiones en los lugares donde han reaparecido los controles fronterizos, como en la ruta desde los Balcanes hasta Alemania o entre Francia y sus países vecinos, incluida España. Una grave amenaza para un sector que no se concibe si se restituyeran los controles fronterizos entre los países miembros de la Unión Europea.

El transporte de mercancías por carretera en la Unión Europea ha sido uno de los pilares básicos en los que se ha aentado desde su nacimiento, el mercado común europeo. Los últimos datos sobre el transporte internacional indican que el 74,5 % de las mercancías en la Unión Europea se mueven utilizando el transporte por carretera, frente al 6,9 % de la mercancía que se traslada por transporte marítimo en los conte- nedores de los buques. Por ferrocarril se ha contabilizado el 18,6 %.

En España, el porcentaje se dispara alcanzando el 94,5 %, el quinto país de la UE donde más protagonismo adquiere el transporte por carretera. Estos datos indican la importancia que tiene este tipo de transporte para el impulso económico de la Unión Europea, de nuestro país y de cada una de las empresas exportadoras y de las que se mueven por el interior del país.

Por todo ello, parece obvio que para el mantenimiento del mercado único en Europa es necesario facilitar al máximo el movimiento y tránsito de los vehículos y conductores de un estado, algo que hasta ahora ha sido uno de los valores fundamentales del espacio europeo y que es posible gracias a la creación en 1995 del Espacio Schengen. Ahora, este gran logro de los países comunitarios está en peligro.

Para detener la ola de migración que tiene como destino la Unión Europea y para asegurar que tengan una visión general de lo que está entrando en su territorio, muchos países de Schengen han reintroducido los controles fronterizos en los últimos meses, lo que hace temer que todo el sistema podría colapsar. Además de ser un revés simbólico devastador para Europa, un colapso del espacio Schengen aumentaría el tiempo de transporte de mercancías entre el territorio de la Unión, lo que elevaría los costes para empresas y consumidores.

Coste inasumible para el transporte


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ESPAÑA DE LOS MAS PERJUDICADOS

 

Según los datos del informe de la oficina estadística de la Comisión Europea, Eurostat, España Asume el 10,9% del peso total de todo el transporte europeo, sólo superado por Alemania y Polonia.
Los datos de Eurostat, analizados por la Asociación de Transporte Internacional por Carretera (Astic), revelan como España cada vez tiene más peso en el transporte de mercancías por carretera en Europa. De hecho, las 192.597 millones de t.km, transportadas durante el año pasado (un 10, 9% del total) sitúan a nuestro país como el tercero de toda Europa en número de toneladas kilómetro transportadas, por delante de países como Francia.
Si nos atenemos exclusivamente al transporte internacional (actividad desarrollada atravesando las fronteras de, al menos, dos Estados de la Unión Europea), las empresas españolas se sitúan incluso mejor; segunda en el ranking europeo de transporte internacional de mercancías por carretera, ya que nuestros camiones movieron el pasado año un total de 65.600 millones de t-km en transporte internacional.
El buen comportamiento del transporte internacional en nuestro país durante los años de crisis, con un transporte interior a la baja, han posibilitado que porcentualmente asuma una cuota de mercado más importante que en otros países de nuestro entorno. Así, mientras en España el transporte internacional representa el 34% del total del sector, en Italia este porcentaje es del 12%, mientras que en Francia, sólo representa el 9% y en Reino Unido un 5%.

 


 

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Frans Timmermans vicepresidente primero Comisión Europea: “Hemos de sustituir el actual mosaico de decisiones unilaterales por un enfoque coordinado europeo de controles fronterizos temporales acorde con las normas de Schengen”.

 


Bruselas calcula que la reaparición permanente y generalizada de los controles fronte- rizos (suprimidos a partir de 1995 tras los acuerdos de Schengen) puede costar al transporte por carretera entre 1.700 millones y 7.500 millones de euros al año, según detalló la comisaria europea de Transportes, Violeta Bulc.. durante una conferencia en el Parlamento Europeo, organizada por el grupo Liberal. La CE cree que la factura para el transporte de mercancías rondaría los 3.400 millones de euros. Eso en el mejor de los casos y, como reconoce la propia Comisión, basándose en un cálculo muy optimista, con solo una hora de retraso, a 50 euros de coste, como consecuencia de los trámites en el paso de la frontera.

El mismo día que la Comisión Europea ha propuesto una hoja de ruta para restablecer Schengen y contener la presión migratoria, un estudio de la Fundación Bertelsmann desvela otro dato: el colapso de la zona Schengen podría costar a la Unión Europea (UE) hasta 1,4 trillones de euros durante la próxima década.

El estudio, del que se hace eco el Foro Económico Mundial, estima que en el peor escenario posible, aquel en el que volviesen a introducirse los controles en las fronteras de la UE, a Alemania, la mayor economía del bloque, le costaría hasta 235 billones de euros desde 2016 a 2025; Francia, por su parte, perdería unos 244 billones.

El informe calcula que, con un aumento de los precios de las importaciones del 1%, la economía de la UE dejaría de ingresar aproximadamente 470 billones de euros durante la próxima década. El coste se elevaría a 1,4 trillones de euros, lo que se traduce, aproximadamente, en el 10% del producto interno bruto (PIB) en el bloque de los 28.

Pero no sólo se verían perjudicados los Estados miembros. El “semi cierre” del espacio Schengen también aumentaría los costes para los países fuera de la zona. Así, Estados Unidos y China podrían obtener unas pérdidas de 91.280 millones de euros, según el estudio.


Colas de camiones

Lo cierto es que la toma de decisiones empieza a ser urgente, en primer lugar por el drama social que supone el hacinamiento de cientos de miles de refugiados a las puertas de Europa sin que, por el momento, haya una respuesta solidaria. En segundo lugar, y por lo que al transporte de mercancías se refiere, porque éste empieza a verse afectado por el resquebrajamiento de Schengen, como atestiguan las filas de camiones en los lugares donde han reaparecido los controles fronterizos, como en la ruta desde los Balcanes hasta Alemania o entre Francia y sus países vecinos, incluida España.

Los testimonios de los representantes del sector que participaron en la conferencia del pasado mes de marzo, hablan de las primeras consecuencias: “Ya nos hemos encontrado con transportistas que se niegan a aceptar carga con destino a ciertos países, sobre todo, al Reino Unido”, lamentó Stuart Colley, de la Unión Internacional de Transporte por Carretera.

Por otro lado, empieza a ponerse en entredicho la viabilidad del Reglamento europeo que regula la jornada laboral de los conductores. La norma limita a nueve horas diarias el tiempo de conducción, pero en los puntos más calientes de Europa el camionero puede gastar una buena parte de ese tiempo en pasar de un país a otro.

Según los participantes, la CE aceptaría la derogación de la normativa, pero señala que debe ser de manera excepcional para no poner en peligro la seguridad vial.


Restablecer Schengen antes de finales de 2016

Los dirigentes europeos son consientes de que la creación del espacio sin fronteras interiores de Schengen ha reportado importantes beneficios tanto a las empresas como a los ciudadanos europeos, pero también de que en los últimos meses el sistema ha sufrido graves sacudidas provocadas por la crisis de los refugiados.

El Consejo Europeo de los días 18 y 19 de febrero emitió el inequívoco mandato de restablecer el funcionamiento normal del espacio Schengen, procediendo para ello de forma concertada y brindando al mismo tiempo un total apoyo a los Estados miembros que deban hacer frente a circunstancias difíciles.

En este sentido, el vicepresidente primero, Frans Timmermans, ha dicho que “Schengen es uno de los logros más preciados de la integración Europea y los costes de su desaparición serían ingentes. Nuestra intención es suprimir todos los controles en las fronteras interiores lo antes posible y a más tardar en diciembre de 2016. Para ello, hemos de sustituir el actual mosaico de decisiones unilaterales por un enfoque coordinado europeo de controles fronterizos temporales acorde con las normas de Schengen. Entre tanto, debemos dar plena aplicación a las medidas recogidas en nuestra hoja de ruta a fin de reforzar el control de nuestras fronteras exteriores y mejorar el funcionamiento de nuestro sistema de asilo. Debemos además seguir colaborando con Turquía para la íntegra ejecución del Plan de Acción Conjunto y reducir sustancialmente los flujos de llegadas”.

Por su parte, el comisario de Migración, Asuntos de Interior y Ciudadanía, Dimitris Avramopoulos, ha añadido que “todos los Estados miembros deben acatar las normas y poner fin a la política de permitir el paso”.

 


 

schengen4 autonomosenrutaSCHENGEN NO ES IGUAL A UNIÓN EUROPEA

El espacio Schengen es el área que comprende a 26 países europeos que han abolido los controles fronterizos en las fronteras comunes, también conocidas como fronteras internas. El espacio se crea en 1985 por el Acuerdo de Schengen y empezó a funcionar en 1995 para suprimir las fronteras comunes entre los países integrantes y establecer controles comunes en las fronteras exteriores de esos países. En la práctica, el espacio Schengen funciona en términos migratorios como un solo país, con una política común de visados.

No hay que confundir el espacio Schengen con la Unión Europea (UE), ya que hay Estados miembros de la UE que no forman parte del espacio Schengen, mientras hay otros países que están integrados en el espacio Schengen y no pertenecen a la UE. Veintidós de los veintiocho estados miembros de la Unión Europea (UE) participan en el espacio Schengen. De los seis miembros de la UE que no forman parte del espacio Schengen, cuatro —Bulgaria, Croacia, Chipre y Rumania— tienen la obligación legal y desean unirse a la zona, mientras que los otros dos —Irlanda y el Reino Unido— mantienen opciones de exclusión. Los cuatro estados miembros de la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC) —Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza— han firmado el Acuerdo de Schengen integrándose en el espacio, a pesar de que no pertenecen a la UE. Además, tres microestados europeos —Mónaco, San Marino y la Ciudad del Vaticano— mantienen acuerdos de control de fronteras con países de la UE, formando parte de facto del espacio Schengen.

 

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