A pesar de que en estos cuatro últimos años de crisis se han perdido 40.000 empleos y 2.500 pymes, todavía son muchas las empresas que corren peligro pese a haber redimensionado al máximo su estructura para ajustarla a su actividad.

El presidente de la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor (GANVAM), Juan Antonio Sánchez Torres, alertó ayer  de la pérdida de otro medio millar de pequeñas y medianas empresas del sector de la distribución en caso de que el nuevo Gobierno no apruebe 'lo antes posible' un plan de estímulo a la compra, lo que supondría la destrucción de más de 3.000 puestos de trabajo sólo este año.
Sánchez Torres -que representa a 4.600 concesionarios/servicios oficiales y 3.000 compraventas- señaló que a pesar de que en estos cuatro últimos años de crisis se han perdido 40.000 empleos y 2.500 pymes, todavía son muchas las empresas que corren peligro pese a haber redimensionado al máximo su estructura para ajustarla a su actividad.
Por si ello fuera poco, todo apunta a que este año las matriculaciones se situarán por debajo de las 800.000 unidades, lastradas de nuevo por la caída de la actividad económica, que organismos como el Banco de España o el INE sitúan en torno al -1,5% para este ejercicio, aunque el Fondo Monetario Internacional lo lleva incluso al -1,7%.
El responsable de Ganvam explicó que las ventas a particulares serán, un año más, las ‘grandes perjudicadas' por el clima económico, ya que a la alta tasa de paro (22,8% al cierre de 2011) se suma el impacto de los recortes para reducir el déficit e incluso la sombra de una posible subida del IVA, que debido a su carácter lineal supondría "un duro golpe para el consumo".
A su juicio, la aprobación de un plan de ayudas basado en el achatarramiento es indispensable para evitar que la recesión económica y las medidas de ajuste adoptadas por el nuevo Gobierno para equilibrar las cuentas públicas retrasen aún más la recuperación de las ventas. Las matriculaciones se han desplomado más de un 50% respecto a los niveles previos a la crisis.
No es un gasto sino una inversión
Por todo ello, Sánchez Torres defendió que las políticas de contención del gasto y aumento de la recaudación vayan acompañadas de estímulos que reactiven la demanda. El mejor ejemplo de este tipo de actuaciones sería precisamente la puesta en marcha de un plan de ayudas al achatarramiento, ya que su elevado retorno económico convertiría rápidamente el gasto en una inversión. "Los ingresos adicionales por IVA, impuesto de hidrocarburos y de matriculación -en su caso- compensarían con creces el importe estatal de las subvenciones", afirmó.
En opinión de Ganvam, esta medida no chocaría con las políticas de austeridad y contención presupuestaria, sino que, por el contrario, conseguirían devolver la confianza al consumidor, acelerando la recuperación económica -que algunos posponen incluso a 2014- gracias al impulso de un sector estratégico que genera el 5% del PIB y más del 10% de los empleos en España.

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