REPORTAJE: De sector "esencial" al "gran olvidado"

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Se acabó la paciencia con el Gobierno. El sector del transporte por carretera reclama su parte del pastel en  la recuperación económica, después de haber dado el “Do de pecho” durante lo más duro de la Pandemia y haber salido muy tocado, una crisis que ya supera lo meramente coyuntural y que amenaza la estructura del propio sector.

Parece que la paciencia del sector del transporte de mercancías por carretera ha llegado a su fin y desde el Comité Nacional de Transportes, más bien desde la sección de transporte de mercancías por carretera, pues recordemos que en este órgano conviven otras secciones que aglutinan intereses muy diversos, e incluso encontrados,  han hecho un llamamiento  “a la sensibilidad de las bases asociativas de nuestras organizaciones con el fin de adoptar si fuera preciso medidas excepcionales, sin descartar ninguna, que trasladen a la sociedad el grave peligro ante el que se encuentra el transporte por carretera y que, desde luego, trasciende a su mero interés”. 

ÚLTIMA HORA

Dos días después de cerrar este reportaje, los transportistas ha convocado un paro patronal para Navidades. 

Tras varios años de negociación alrededor del paquete reivindicativo del 20 de febrero del 2020, consideran agotados los canales de “razonables” de negociación tanto con la Administración como con los cargadores, y convocan paros entre el 19 y el 22 de diciembre. 

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En los últimos tiempos el transporte por carretera viene siendo protagonista incluso en los medios generalistas por uno de los problemas estructurales que más parecen preocupar a la sociedad: la falta de conductores profesionales, que ya se cifra en más de 15.000 sólo en nuestro país, y que ya hemos visto como en un breve plazo de tiempo podría provocar problemas de desabastecimiento de mercancías.

Sin embargo, lo que parece haber prendido la llama  es la constatación de que para el Gobierno es «imperativo» el pago de una tasa por el uso en las autovías españolas y  está dispuesto  a «no aplazarlo más», dando por hecho que a mas tardar antes del verano del año que viene ya tendrá un sistema  predefinido y que se podrá implementar a lo largo de 2024. Obviamente, uno de los sectores más perjudicados por esta propuesta sería el transporte por carretera, que nuevamente debe enterarse por la prensa de las intenciones del Gobierno.  

Compromisos incumplidos

Desde dentro del sector se percibe como causa más que probable (aunque no la única) el deterioro de las condiciones de trabajo en las que deben desempeñar su actividad los conductores profesionales, un reflejo de la enorme crisis estructural que padece eltransporte de mercancías por carretera en su conjunto y cuyas causas  no son precisamente nuevas.

Desde hace más de dos años, la Administración tiene una lista de los problemas concretos del transporte de mercancías por carretera para los que se ha pedido solución, sin que en todo este tiempo se haya hecho nada para resolverlos, incluso cuando existen compromisos firmados por todo un Secretario de Estado.

“Más bien al contrario -señalan desde el CNTC- cada día los profesionales del sector se desayunan con la realidad del aumento de costes, una alarmante ausencia de conductores por la total ausencia de incentivos para la profesión, trabajando para unos clientes que les someten a un trato vejatorio, obligándoles a realizar labores propias de un carretillero, tras largas horas de espera en sus instalaciones en condiciones degradantes”. Una situación que ha derivado en un punto cercano al no retorno para unas empresas de transporte, “mayormente en situación de mera supervivencia, que tampoco están en condiciones de pagar unos sueldos muy superiores, que en ningún caso van a compensar ese maltrato”.

El CNTC denuncia con este comunicado la difícil situación que el sector lleva años atravesando, con enormes problemas de tipo estructural y coyuntural, “acerca de los cuales se ha llamado repetidas veces la atención tanto de la Administración, como de nuestros clientes, sin haber obtenido la menor respuesta, aun cuando existe un riesgo cierto de quiebra estructural del sector”.  “Ambos -añade- parecen vivir bajo el ensueño de, “si estos desaparecen, otros lo harán”. Ignorando la realidad que, en las circunstancias actuales del sector, no habrá ningún otro.

Carga y descarga: una reivindicación  irrenunciable

De entre todos ellos, quizás el que más, no necesariamente por el efecto sobre la cuenta de resultados, sea la eterna petición de prohibir la carga y descarga de los camiones por parte de los  conductores.  Una petición que no parece estar en la agenda del Ministerio, a juzgar por la reciente respuesta parlamentaria en la que el ejecutivo se limitó a indicar que “cualquier regulación en materia de carga y descarga vendrá marcada por las condiciones establecidas en la relación comercial entre las partes”.

La negativa hasta ahora del Ministerio de Transportes,sin motivos técnicos o legales que la justifiquen, contrasta con la regulación existente en nuestro vecino, Portugal, que desde el pasado mes de septiembre se aplica la prohibición general de que los conductores profesionales, tanto nacionales como internacionales, realicen tales labores, al considerar que no están capacitados para ello.

El Gobierno portugués promovió dicha regulación ante la constatación de la falta de implicación de las empresas cargadoras y operadores logísticos en la mejora de la actividad de la carga y descarga y en la reducción de los tiempos de espera, lo que se consideraba “perjudicial para la economía nacional y la productividad empresarial”, como se señala expresamente en la exposición de motivos de la norma aprobada, estableciendo que tales labores deben ser realizadas por el expedidor o el destinatario de la mercancía.

 

Lo que está  por  venir

En este contexto, la declaración del máximo órgano de representación del transporte lamenta que, al parecer, el Gobierno sin tener en cuenta lo acordado, es decir sin el consenso del sector, “tiene intención de imponer su criterio en cuestiones como el pago por uso, la transición ecológica, el cambio de dimensiones y pesos”.  

Estos son los temas que en este momento están sobre la mesa del Gobierno, que afectan directamente al sector del transporte por carretera, pero con el que no se cuenta a la hora de abordar las políticas a seguir.  

Fetransa calcula que el incremento del precio del Gasóleo supone que los transportistas por cuenta propia tienen que pagar entre  1.000  y 1.500 euros más al mes para repostar el camión sin posibilidad de repercutir  esta subida de costes en las tarifas a sus clientes.

La exposición mediática continua de algunos de estos temas, en especial el pago por uso y la escasez de conductores profesionales genera una  situación de enorme tensión en el sector que no encuentra respuestas  en sus interlocutores directos por pate de la Administración.  Así, desde el CNTC han criticado que  en todos estos meses  que han transcurrido desde su nombramiento antes del verano, los intentos por mantener una reunión con la Ministra de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Raquel Sánchez, han sido totalmente infructuosos. “Lamentamos - afirman en un comunicado los transportistas- que no  haya tenido tiempo para ello y que sí ha empleado en otras cuestiones y en otros sectores de transporte, sin atender una actividad definida por el propio Gobierno como esencial, como es la nuestra”.

Un objetivo cumplido…nueve en el tintero

Desde FETRANSA, la organización mayoritaria entre los Transportistas autónomos, así como el resto de integrantes del Comité Nacional del Transporte por Carretera saludaron la llegada, tras años de espera del régimen sancionador para la Morosidad en Transporte, vía modificación de la LOTT.  Se trataba efectivamente de uno de los puntos incluidos en las reivindicaciones que el sector trasladó hace dos años al Gobierno y que el año pasado ya estuvo a punto de provocar un paro del sector.

Sin embargo, esta asociación ha aprovechado esta circunstancia para “recordar los temas pendientes de una negociación definitiva, tales como la carga y descarga, las masas y dimensiones, pago por el uso de infraestructuras..., asuntos que han sido incluidos dentro del plan de impulso al sector y que vemos con alarma e indignación como pasa el tiempo y no se atiende a las reivindicaciones del colectivo de transportistas”.  El Vicepresidente de FETRANSA, José Carlos López Jato, ya advertía hace unas semanas que “toda paciencia tiene un límite, y la situación actual está colmando todos los límites. Somos conscientes de la presión de los cargadores, pero estamos convencidos que lo que se reclama es necesario para hacer de nuestro sector un sector rentable para las empresas transportistas y atractivo para los trabajadores del mismo”. En este sentido, Jato recuerda que  “los transportistas autónomos, que somos lo uno y lo otro, tenemos grandes esperanzas en que las negociaciones puedan llegar a buen puerto”.

Vicepresidente de FETRANSA: “Somos conscientes de la presión de los cargadores, pero estamos convencidos que lo que se reclama es necesario para hacer de nuestro sector un sector rentable para las empresas transportistas y atractivo para los trabajadores del mismo”.

Llueve sobre mojado

Por si no tuviera bastante, 2021 ha venido marcado por una incesante subido del precio del carburante que supone una nueva amenaza para las ya maltrechas economías de las empresas de transporte en nuestro país.  De hecho, esta situación empieza a recordar mucho a la vivida en 2008, durante la última gran crisis, con una subida descontrolada del precio de los carburantes, que comprometía seriamente la rentabilidad de las empresas y que desembocó en un paro nacional del sector.

La alarmante subida del precio del petróleo que se viene produciendo en los últimos meses, ha supuesto un incremento en el precio del gasóleo de un 30% en el último año, situando el precio medio en 1´35 euros por litro, un precio que no se veía desde diciembre de 2013, con subidas ininterrumpidas en el último mes y medio, lo que está ocasionando un deterioro muy grave y preocupante en la liquidez de los autónomos y empresas transportistas, al no ser capaces de repercutir los incrementos de dichos costes en los precios que perciben de sus clientes.

Según cálculos de FETRANSA, de octubre de 2020 a octubre de 2021 se ha incrementado en un 43% los gastos de los transportistas en  gasoil. Esto supone que los transportistas por cuenta propia tienen que pagar unos 1.000 euros más al mes para repostar el camión. Cifra que puede ascender hasta los 1.400 o 1.500 euros si se trata de un vehículo más pesado.

Obviamente, no se puede culpar directamente al Gobierno por la subida de los precios del Carburante, que depende de múltiples factores, pero nuevamente, la comparación con otros Gobiernos de nuestro entorno nos saca los colores. Así, hemos podido saber que el Gobierno galo va a conceder un “cheque carburante” a más de 38 millones de franceses para paliar el efecto inflacionista de la subida de los precios de la gasolina y el gasóleo. También el Gobierno luso ha decidido intervenir y  procederá a la reducción durante los próximos 4 meses de 10 céntimos del impuesto de los carburantes y para los profesionales del transporte por carretera se les concederá una ampliación de la exención del Impuesto de Circulación y del límite para la devolución del gasóleo profesional.

Y las tarifas a la baja

Lejos de trasladar este incremento, según los datos obtenidos del Observatorio de Precios del Transporte de Mercancías en España, que trimestralmente elabora el Ministerio de Transportes, las tarifas que las empresas cargadoras e intermediarios pagan a sus transportistas han disminuido de forma sustancial durante los últimos tres trimestres, obligándoles a prestar sus servicios de transporte por debajo de sus costes de explotación.  El propio Observatorio sitúa el coste unitario por kilómetro recorrido para un vehículo articulado de carga general en 1´12 €/km. un precio por kilómetro difícil de conseguir (por no decir imposible) hoy en día para muchos transportistas.

 

Más información en: Transporte Por Carretera.

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