Día mundial del medio ambiente: El transporte por carretera ante el reto de la descarbonización

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Desde hace más de una década, el transporte profesional por carretera está implantando una profunda transformación en su gestión empresarial y logística para reducir la emisión de GEI

Hoy, sábado 5 de junio se celebra en todo el mundo el día mundial del Medio Ambiente, una cita que debería servirnos para reflexionar sobre el deterioro  al que se enfrenta nuestro planeta, fundamentalmente como consecuencia directa de la acción humana. En este contexto, el transporte por carretera aparece siempre señalado como uno de los mayores  causantes  de emisiones nocivas a la atmosfera,  sin distinción alguna entre tipos de vehículos y actividades. Es por ello que solemos pensar en el camión cuando hablamos de emisiones relacionadas con la carretera,  cuando la realidad es que   el transporte pesado de mercancías por carretera representa solo el 4,5% de las emisiones totales de Gases de Efecto Invernadero (GEI) provenientes de la actividad humana en la Unión Europea, pese a ser una actividad esencial para el desarrollo de las sociedades actuales.

Desde hace más de una década, el transporte profesional por carretera está implantando una profunda transformación en su gestión empresarial y logística para reducir la emisión de GEI [engloban, entre otros gases, el dióxido de carbono (CO2), que representa el 80%, el óxido nitroso (N2O), el metano (CH4) o el ozono (O3)]. Algunas de ellas son la inversión en vehículos de mayor eficiencia energética; la formación de sus conductores en habilidades de conducción económica; o la apuesta por la alta tecnología para optimizar la planificación de rutas con el fin de minimizar tiempos muertos y recorridos en vacío.

«Todas estas medidas han conseguido que los nuevos vehículos que las empresas transportistas incorporan a sus flotas hayan disminuido sus emisiones de CO2 en los últimos diez años más de un 20% por cada tonelada-kilómetro producida», explica Ramón Valdivia, director general de ASTIC.  

De hecho, uno de los aspectos en los que más inciden los expertos para frenar las emisiones en este sector es la renovación de la flota ya que un motor de un vehículo pesado, bajo la normativa de contaminación Euro 2 (15 años de vida), supone un 95% más de vertido de gases a la atmósfera que aquellos modelos Euro 6 que se comercializan en la actualidad.

2030: presencia significativa de camiones eléctricos o de pila de combustible

Pro estos  desarrollos tecnológicos no parecen suficientes para alcanzar la necesaria neutralidad ambiental    hacia la que necesita evolucionar este sector. En 2018 la Comisión Europea empezó a trabajar en la primera normativa sobre emisiones de CO2 aplicada a vehículos pesados: en 2025 el vertido medio de los camiones nuevos tendrá que ser un 15% más bajo que en 2019 y para 2030 se propone un objetivo de reducción de, como mínimo, un 30% con respecto a 2019.

Según datos facilitados por la Asociación de Constructores Europeos de Automóviles (ACEA), aunque las matriculaciones de camiones diésel en 2020 han caído un 25,5% respecto al año anterior siguen siendo el 96,4% del total (casi 235.000 unidades) mientras que los camiones a gas natural y los eléctricos crecieron respectivamente un 5,8% (cerca de las 6.800 unidades) y un 42,1% (1.059 matrículas).

Para alcanzar el objetivo propuesto por la Comisión Europea es obvio que se necesitará un mayor impulso en la transformación hacia un transporte medioambientalmente más sostenible, en el que la electromovilidad debe jugar un papel fundamental, tanto si hablamos de baterías, como  de pilas de combustible  de hidrógeno.  Sin embargo, tanto fabricantes como  transportistas son conscientes de las limitaciones que aun hoy tiene el sector para avanzar en este proceso que, por otro lado, es irrenunciable.

La electrificación del transporte pesado se equipará en costes a mediados de esta década

Un nuevo estudio de Transport & Environment (T&E) y el Stockholm Environment Institute (SEI), que se ha centrado en el transporte por carretera de larga distancia en Alemania, señala que la electrificación del transporte de mercancías por carretera no solo es técnicamente factible, sino que es probable que alcance la paridad de costes con el diésel a mediados de la década. El estudio también muestra que la electrificación directa de camiones es hoy, y seguirá siendo en el futuro, al menos dos veces más eficiente en energía que el hidrógeno renovable y alrededor de tres veces más eficiente que los motores de combustión interna que funcionan con combustibles sintéticos.

 

La Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) y Transport & Environment (T&E) hicieron recientemente  un llamamiento a la Comisión Europea en una carta conjunta, para que desde las instituciones europeas se impulse el despliegue de una red suficiente de puntos de recarga específicos para camiones eléctricos. Ambas instituciones  creen que es necesario implementar una red de 11.000 puntos de recarga para camiones eléctricos en toda la UE de aquí a 2025, cifra que aumentará a 42.000 en 2030.   Además, deberían instalarse unas 300 estaciones de recarga de hidrógeno aptas para vehículos pesados antes de 2025, y llegar a unas 1.000 antes de 2030.

"Nuestra industria está plenamente comprometida con el Green Deal y, por tanto, con un transporte de mercancías por carretera neutro en carbono para 2050 a más tardar. Para ello, estamos invirtiendo masivamente en camiones neutros en emisiones de CO2", declaró Martin Daum, Presidente de la Junta Directiva de Vehículos Comerciales de ACEA y Director General de Daimler Truck AG.

SECTOR ESTRATÉGICO

El transporte de carga por carretera es estratégico para el desarrollo económico mundial al constituir el elemento central de la cadena de suministro, aportando una conectividad clave entre la industria y la sociedad de consumo. En España, el 95% del movimiento terrestre de mercancías se realiza por carretera a cargo de algo más de 100.000 empresas operando cerca de 360.000 vehículos, frente al 75% que se registra de media en la UE. Este sector aporta cerca del 5% al PIB español y da empleo a más de un millón de trabajadores (más de 520.000 son directos). España es el segundo país de la UE que realiza más transporte internacional de mercancías por carretera con una cuota de mercado del 16%, solo superado por Polonia.

Un papel estratégico que se ha puesto de manifiesto de forma más clara durante la pandemia cuando nuestros transportistas siguieron trabajando, poniendo su salud en riesgo, para abastecer de alimentos, medicamentos y otros bienes esenciales durante los confinamientos más duros; lo mismo que sucede ahora con las vacunas contra la COVID-19. El enorme valor de su trabajo para la sociedad “solo” genera el 4,5 % de las emisiones de GEI procedentes de la actividad humana de la UE. «Como somos los primeros que queremos que ese “solo” se convierta en “nada”, continuaremos trabajando para conseguir la tan ansiada neutralidad de emisiones en 2050 de la mano de partners como la Unión Internacional de Transporte por Carretera (IRU), que acaba de anunciar un Pacto Verde que fija una hoja de ruta clara para que el sector reduzca sus emisiones de CO₂ en, al menos, 3.000 millones de toneladas anuales», destaca el directivo de la patronal española del transporte internacional por carretera.

 

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