Transportistas en tiempos de coronavirus: Atrapados por la pandemia

transportistas entrada

 

Han sufrido tanto la sobrecarga de trabajo hasta caer extenuados,  en el caso de la alimentación, como la caída de la actividad hasta niveles insostenibles, pero de una manera u otra, ellos, los  transportistas se han convertido en protagonistas indiscutibles de este trágico episodio y nos cuentan en primera persona cómo lo han vivido

 

La situación que se está viviendo tanto en España como en Europa y el resto del mundo plasma a la perfección cuáles son las profesiones de las que la sociedad no puede prescindir, o al menos, esas que, llegado el momento, cumplen un papel esencial. En esta categoría,  y tratándose de una urgencia sanitaria sin precedentes, obviamente hay que nombrar a  médicos, enfermeras y personal no sanitario pero que trabaja en sanidad.  El otro gran eslabón de la cadena que no puede romperse es el abastecimiento de la ciudadanía, y ahí surgen  actividades como  los  trabajadores de  los supermercados, y, sobre todo  los camioneros, profesionales que recorren cada día cientos de kilómetros para mantener la cadena de distribución y poder suministrar todos los productos necesarios tanto a las personas como a la economía. Sin su concurso, el mundo se paralizaría en apenas unas horas. 

LOS TRANSPORTISTAS OPINAN

jose ramon 

Jose Ramón.-Transporte en contenedores

“El puerto de Valencia mueve unos 4.000 camiones

diarios, normalmente hacíamos dos servicios al día,

pero como la operativa en  las terminales se ha visto

muy afectada por los procesos de seguridad, que

ralentizan el trabajo de los  estibadores, la descarga

de la mercancía, etc.  esto se traduce en que

tenemos que sufrir colas diarias de más de tres

horas, con lo que en vez de dos viajes diarios sólo

da para hacer uno”.

martin baena

Martín Baena.- transporte frigorífico a

supermercados

“la sensación es de intraquilidad, no miedo. Ahora

hay mucha más seguridad que al principio, y todo el

mundo está más concienciado, sobre las distancias

de seguridad, el uso de mascarillas y guantes e

incluso las cabinas de los camiones están más

limpias que nunca”.
 

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 luis miguel

 Luis miguel González. Transporte  con camión lonas internacional:

“Si consigues carga, te encuentras con que los

cargadores están abusando de la situación. No se

puede  pagar por un viaje que normalmente pagaban

800 euros, que ahora te estén pagando  500 e

incluso 400 euros”.

 

bernardo 

Bernardo Fernández. Transporte cisterna alimentación.-

“La gente ahora aprecia nuestro trabajo, pero cuando pase un año, se le olvidará y no apreciarán lo necesario que es el transporte, porque todo lo que hay en las casas todo llega por el transporte” “Los Gobiernos saben de la importancia del transporte, pero lo único que hacen es meternos impuestos”.

 

herson
Herson torres; repartidor mercancía de import /export a clientes  con todo tipo de vehículo.
“A través de Ontruck nos propusieron colaborar en un proyecto llamado “Coronavirus Makers”, es una malla de colaboradores que se dedican a imprimir con impresoras 3D todo tipo de material  tipo  viseras, tiradores de puertas, etc   y nosotros recogemos la mercancía y se la llevamos a los hospitales  y otros centros de atención”
Umberto de Pretto, secretario general de IRU señaló recientemente que  "los conductores han arriesgado su propia salud para llevar alimentos, medicinas y trabajadores esenciales a los supermercados y hospitales de todo el mundo. Ahora, la propia industria necesita ayuda para poder impulsar la recuperación económica mundial desde COVID-19".

Y es cierto que el transporte de mercancías por carretera ha sido presionado hasta el máximo de su capacidad para garantizar la viabilidad del resto de actividades esenciales. Y lo es también que esta crisis ha puesto al descubierto las muchas carencias y obstáculos con los que diariamente tienen que lidiar estos profesionales: deficiencias estructurales para garantizar que los empleados del sector puedan disponer de unas instalaciones adecuada para su aseo e higiene, o simplemente algo tan necesario como comer caliente.

Así al menos nos cuenta Luis miguel González un transportista que se dedica al transporte internacional y que ve como ahora mismo hay aún muchos sitios en los que no nos dan servicio. Hay restaurantes que están abiertos pero te dan la comida para que te la lleves al camión”.  “cada uno está sobreviviendo como puede- afirma González, que  muchas veces tiene que ir  a un supermercado, comprarse  la comida “y te la preparas  como puedes en el camión”.
La situación en Europa parece mejor en algunos países, según la experiencia de este  transportista afincado en Cantabria que afirma En Europa, lo que   “la mayoría de las gasolineras te dejan usar sus baños, mas problema hay con las duchas, pero en España parece que está peor”.

Una impresión que corrobora Bernardo Fernández , transportista autónomo de Ponferrada que trabaja con cisterna en rutas nacionales e internacionales  y  que afirma que  “en cuanto a los servicios en Francia chapó en autopistas tienes servicios, duchas, etc, gratis. Incluso antes del coronavirus a primera hora de la mañana llegaba una furgoneta y desinfectaba todo”.   En el lado contrario señala a España, Portugal e Italia “más o menos igual, tirando a mal”.

Cuestión de higiene
Si algo ha cambiado en la operativa diaria de estos profesionales es el cumplimiento de los protocolos de seguridad e higiene que la extensión del COVID 19 nos ha obligado a extremar. Protocolos que, no cabe duda, han salvado muchísimas vidas, pero que a veces dificultan la labor de los transportistas. Claro que, aquí como e tantas otras cuestiones, la situación cambia de la noche al día, dependiendo del tipo de transportes que se lleve a cabo. 

Herson  Torres,  es  repartidor de mercancía de import /export a clientes  con todo tipo de vehículo  es consciente de que  “ nosotros tenemos que asumir riesgos, es normal, a pesar de que usamos mascarillas y guantes, sobre todo cuando vas donde los clientes” .
 
Para él  la operativa con los clientes si que ha cambiado un poco:  “antes entrabas para adentro, o incluso te obligaban a descargar, y ahora  se ve menos, aunque tampoco ocurre en todos los sitios”. A Herson le sorprende sobre todo la reacción   “cuando te equivocas y entras por error en un sitio que igual no debías estar ahí… te miran como si llevases una bomba colgada al cuello”.

Hay otras actividades  como la que desarrolla José Ramón, transportista del puerto de Valencia con contenedores, una actividad en la que, nos cuenta,   “Creo estamos trabajando con bastante seguridad, básicamente porque no tenemos contacto con nadie: en las terminales todo está informatizado, todo el trabajo es telemático Tampoco   tocamos las mercancías, con lo que el contacto en las fábricas es mínimo”.

En el mismo caso se encuentra Martín Baena, un transportista que empezó como autónomo hace más de treinta años y que desde el 2007 regenta Transportes Jorbana, una empresa con 19 camiones que se dedica al transporte frigorífico de alimentación para supermercados y grandes superficies. Martín  señala como la operativa no ha cambiado sustancialmente. “Es cierto que al principio nos encontramos con el problema de la falta de material de seguridad Epis y mascarillas”.  Si que hay algunos cambios en las plataformas de entrega  donde  se han tomado algunas medidas adicionales “como tomarnos la temperatura”. A pesar de todo, Martín es consciente del riesgo que corren  porque  “es difícil, por ejemplo, mantener las distancias recomendadas, cuando alguien te está cargando el vehículo y tienes que estar presente”.

En los países donde suele descargar Luis Miguel “ hay muchos fabricas que te piden que utilices mascarillas y guantes, pero en algunas otras no”.  “lo que veo mas-añade- es que antes te dejaban ver como cargaban tu mercancía en el camión , como la estibaban dentro, y ahora no te dejan”.
 
El trabajo va por barrios
Una de las falsas imágenes que ha calado en la opinión pública y que nuestros transportistas se encargan de replicar por experiencia propia, es la idea de que el transporte no ha parado de trabajar desde que empezó la crisis. Cierto es que hay actividades, como el trasporte frigorífico de suministro de alimentación que ha asumido una gran carga de trabajo, como nos cuenta Martín Baena,  que recuerda como “al principio, cuando se instauró el estado de alarma fue una locura, casi triplicamos la carga de trabajo habitual, porque la gente se asustó y pensó que iba a haber desabastecimiento”. Con el paso de las semanas y la constatación de que el abastecimiento estaba asegurado se fue suavizando un poco  , pero manteniendo  una carga de trabajo elevada. “Supongo que somos unos privilegiados, aunque en el lado contrario, somos los que mas arriesgamos, como los sanitarios, estamos en primera línea frente a la pandemia y en ocasiones desbordados”, añade Martín.

Sin embargo, su experiencia dista mucho de la del resto de profesionales con los que hemos hablado, intentando que hubiera una representación de distintas actividades de transporte.

Para unos, como Bernardo, “En estos meses he trabajado menos, en torno al -30% , en vez de hacer 11 o 12 mil  kilómetros mensuales estoy haciendo 7u 8 mil  y apenas me llega para pagar la letra del camión”.  Otros como Jose Ramón, afirman que el transporte de contenedores, pese a que  “tenemos la ventaja de tener el retorno asegurado, porque el contenedor siempre tiene que volver al Puerto de valencia,   en nuestra empresa la carga de trabajo ha bajado en torno a un 30%, siendo generoso, y la facturación aún más, porque ahora no se hacen prácticamente viajes de carretera a Madrid, Salamanca y otras plazas, que era lo que te hacía subir la facturación”.

Y no son los peor parados por esta crisis, muchos han tenido que parar directamente, y otros, como Herson  recuerdan que “ antes iba siempre corriendo, llegaba a casa a las ocho o las nueve de la noche y ahora  muchos días estoy a comer en casa”, y calcula que  “ nuestra carga de trabajo habrá bajado cerca del 70%, porque transportamos normalmente mercancías que no son comestibles, ropa, electrodomésticos, piezas para coches  y materia prima en general”.

En internacional  tampoco está mejor la cosa. Quizás la frase de Luis Miguel resume un poco el nivel de actividad que hay en otros países, cunado afirma que “Esta la cosa muy parada. Antes de la crisis, cruzar Paris me llevaba una hora y media con suerte y ahora se cruza en 45 minutos. No hay circulación”.
 
Futuro incierto
Con la mirada puesta en lo que vendrá después del periodo de desescalada que acabaos de iniciar, lo cierto es que no parece que os profesionales lo afronten con demasiado optimismo, aunque, claro está…aquí también  depende del cristal con que se mire.

Parece claro que al igual que durante la crisis, los transportistas que trabajan con vehículos frigoríficos y que  cubren la distribución de alimentos a supermercados,   son conscientes de que su futuro no se parece al de otras actividades de transporte.  Así  nos lo cuenta Martín Baena,  que  cree que “Somos privilegiados, porque al final la gente tiene que comer y aunque baje  el gasto de las familias, lo que menos se toca es la alimentación, así que creo que seguiremos trabajando  a un nivel aceptable”.

Algo parecido opina Bernardo, que aunque  sabe que va a bajar la actividad, porque la gente consumirá menos, “en mi actividad concreta, en productos alimenticios se notará menos”.
 
Nada que ver con la visión de  Jose Ramón, que vaticina que  “esta crisis va a ser mucho peor que la del 2008”, y lo razona argumentando que  “nos preocupa, más que la carga de trabajo, los impagos que puede generar esta situación, ya que  si los cargadores tienen problemas de liquidez, lo que hacen directamente es no pagar, y los transportistas autónomos ya veníamos muy tocados  de serie…esta crisis no ha llegado después de un periodo muy boyante, como  ocurrió en 2008, sino  que ya estábamos jodidos y esto pude ser la puntilla para muchos de nosotros”.  

¿ESTA CAMBIANDO LA OPINIÓN DEL TRANSPORTE'

 

opinion transporte 
Durante todo este tiempo  extraño de confinamientos, colas en las tiendas y  terribles historias personales, se han sucedido las muestras de gratitud, hacia aquellos colectivos “esenciales” que han estado en primera línea de la pandemia. Y el transporte ah sido reconocido por todo el mundo como una actividad que cumple una función indispensable para la sociedad, gracias a unos profesionales que se han volcado en su trabajo.
Nuestros protagonistas cuentan todos ellos alguna escena de reconocimiento: algún café gratis de los clientes, una comida caliente,  incluso un sitio donde dormir cómodamente  a la espera de conseguir viaje de retorno.
Pero…¿de verdad habrá cambiado la imagen que la gente tiene del transportista? Lo cierto es que muchos de ellos, como Martín piensan que a pesar de que  “creo que se recordará, no se si cuando vuelva la normalidad para la  gente en general volveremos a ser esos vehículos grandes que estorban” . O José Ramón que   no cree que haya cambiado mucho la imagen del transporte: “a nivel de opinión pública, la prensa generalista le dio mucha importancia al transporte, pero  como se demostró que no íbamos a fallar, la gente se ha acostumbrado y da por hecho que vamos a estar ahí”.
Tampoco parece convencer  a Luis Miguel que ha visto como el paso del tiempo iba deteriorando la imagen que la sociedad tiene del transportista, y recuerda que  “llevo desde niño prácticamente en el transporte y antes te trataban  como a un señor, pero ahora la cosa ha cambiado mucho”

 

RETORNAR A ESPAÑA: MISIÓN IMPOSIBLE

RETORNO


Se ha convertido en uno de los principales problemas para los transportistas que hacen nacional y, sobre todo internacional.  El laberinto que supone poder volver a España cargado desde cualquier país de Europa lo conoce bien, y lo padece Luis Miguel,  que  afirma que actualmente estará trabajando al 50% de lo habitual. “Yo normalmente hacía  un viaje a la semana internacional y los fines de semana estaba en casa. Pero  desde que esta el coronavirus,  estoy yendo a casa cada quince días, porque no tengo vuelta para España y me tengo que buscar la vida para coger cargas para otros sitios mientras encuentro alguna carga de vuelta para España”.  No le ocurre a solo a él, Luis Miguel conoce casos de primera mano de “gente que se ha tirado cuatro y cinco días parado en Alemania, mientras le buscaban algún viaje de vuelta y al final ha regresado de vacío”. En el momento en el que realizamos esta entrevista telefónica, Luis Miguel lleva  dos semanas sin volver a mi casa,  desde Bélgica, su destino inicial, de vuelta a Francia, desde no consigue retorno para España y de nuevo viaje a  Bélgica  y a esperar… “todo ello para poder aguantar”.

 

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