Eficiencia... la llave maestra del éxito (I)

179eficiencia_openCon los tiempos que corren, el término “eficiencia energética” adquiere un valor primordial en la vida de toda empresa  de transportes.  Aumentar nuestra eficiencia, aprovechando todos los recursos que estén a nuestro alcance, puede suponer la diferencia entre mantenerse en el mercado o tener que  abandonarlo. 

Eficiencia energética. Ese es el concepto clave que barajan hoy en día todas las empresas de transporte de nuestro país, sabedoras de que, en un entorno económico tan difícil como el que atravesamos, poder reducir la principal partida de costes es crucial para su supervivencia. Si analizamos la trayectoria seguida por el combustible y su incidencia dentro de la cuenta de costes de una empresas, el Observatorio de costes nos dice que el combustible ha pasado de significar un 29,6 % de los costes directos totales en 2000 a un 38, 5% en julio de este año. Y pese a las pequeñas oscilaciones presentes, parece claro que el precio del combustible “tirará” al alza en los próximos años, bien sea por las tensiones geográficas en las que se ubican los principales productores de crudo del mundo, bien sea por motivos especulativos o de falta de abastecimiento futuro. 

Su influencia es total en el devenir de este sector, hasta el punto de que, por ejemplo,  la variación del precio del gasóleo es el responsable del 65,2% del incremento de los costes directos de julio de 2011 a julio de 2012, o de la casi totalidad del decremento de los costes directos de abril a julio de 2012.

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El Observatorio de Costes nos dice que el combustible hapasado de significar un 29,6%de los costes directos totalesen 2000 a un 38, 5% en julio de este año

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La variación del precio del gasóleo es el responsable del 65,2% del incremento de los costes directos de julio de 2011 a julio de 2012, o de la casi totalidad del decremento de los costes directos de abril a julio de 2012.

 


 

 

El otro factor que está contribuyendo de manera significativa a vincular de manera efectiva  consumo de carburante y eficiencia  es  el estancamiento, en algunos casos (decrecimiento en la mayoría), de los precios que se cobran actualmente por los servicios de transporte. Baste decir que, en términos generales, esto es, para todo tipo de distancias, y pese al fuerte incremento de costes,  los precios que se cobran actualmente en transportes están por debajo del año 2006. La variación del precio medio sin IVA en el segundo trimestre de 2012, sobre el del mismo trimestre de 2011, ha sido de -4,2% para “todas las distancias” y de -1,2% para “las distancias de más de 300 km”. 

Una visión global
En este contexto el sector se enfrenta a un  reto  nada desdeñable; ¿Cómo incrementar la eficiencia de las empresas de transporte para, de alguna manera, paliar el desequilibrio  que arrastra entre ingresos y gastos? Cada día mas se impone una visión global del problema, estrategias que abordan  la eficiencia desde todas las ópticas posibles, vehículos, gestión, formación del personal, etc.  

En este número especial que ahora os presentamos vamos a tratar de hacer un somero repaso por lo que cada uno de los actores implicados en esta cadena que es el transporte, aporta con sus nuevos desa-rrollos, o servicios para que el transportista disponga de las mejores herramientas a su alcance para conseguir la máxima eficiencia.  Desde las nuevas cadenas cinemáticas, que no sólo cuidan el medio ambiente, pues se someten con éxito a las más estrictas normativas anticontaminación (incluso las que están por venir), sino que lo hacen sin que ello suponga mayores consumos o mantenimientos. Ahí está la nueva generación de motores Euro 6, pero también las gamas de vehículos especialmente diseñados para ser eficientes. Mecánicas ajustadas en combinación con cajas de cambios automatizadas, ajustes que afectan a la centralita de gestión, al limitador, paquetes aerodinámicos  y muchas otras cosas. ¿Qué podemos conseguir con todo ello? Pues, en entre otras cosas, tal y como han demostrado las pruebas que hemos realizado durante este último año, que un vehículo de hoy en día se mueva, sin dificultad en el entorno de los 30-32 litros de consumo a los 100 kilómetros,  un consumo de “ensueño” hace apenas cinco o seis años.  

Esta mejora sustancial se ha conseguido, no sólo gracias a las nuevas cadenas cinemáticas, sino a la acción conjunta; cabinas más aerodinámicas, deflectores  laterales y  de techo capaces de disminuir el consumo entre un 5 y un 7%, o neumáticos “ahorradores” que disminuyen la resistencia a la rodadura, causante de un porcentaje significativo del gasto de carburante. 
Pero no podemos olvidar el que es, quizás, el parámetro que más influye en la eficiencia, el factor humano. De nada nos servirán todos los avances tecnológicos, todos los desarrollos embarcados hoy en día en los vehículos, si quien los conduce no está a la altura de su “montura”. Por eso la formación adquiere hoy en día una relevancia especial, y a ella dedicaremos un capítulo en este repaso multidisciplinar sobre la eficiencia  en transporte de mercancías por carretera. en el que también nos detendremos en novedosas aplicaciones, algunas de ellas que incluso podemos manejar a través del teléfono móvil y que nos van a servir para controlar nuestra actividad, ya sea en cuanto a tiempos de trabajo o  simplemente para autoevaluarnos como conductores, como un acicate más que nos motive a la hora de buscar la máxima rentabilidad.  

Y como no podía ser menos,  tiramos de archivo para comprobar como un vehículo eficiente, con las necesarias herramientas a bordo y con un conductor que “sabe cuidar” de su vehículo y sacarle el mayor rendimiento sin penalizar el consumo, es capaz de ahorrar una buena cantidad de dinero, como nos demuestran las pruebas dinámicas que hemos realizado a lo largo del pasado año 2012. 

 

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