Las carreteras españolas, lejos de ser verdes y conectadas

imagen

Según el último informe publicado por la Asociación Española de la Carretera concluye que “son seguras, pero menos de la mitad podría adaptarse a una movilidad conectada y tan solo el 14% pueden considerarse ‘verdes’”.

 

El Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, el Pacto Verde Europeo o los Objetivos de Desarrollo Sostenible son algunas de las líneas de acción que marcan la agenda de la movilidad y el transporte. Pero ¿están preparadas las carreteras españolas para enfrentar estos retos y convertirse en infraestructuras conectadas y verdes? La respuesta es NO.

Así se desprende de los resultados del último informe sobre “Necesidades de Inversión en Conservación”, desarrollado por la Asociación Española de la Carretera (AEC) en el segundo semestre de 2021 y que afecta tanto a las vías competencia de la Administración Central como a las que gestionan las Comunidades Autónomas y las Diputaciones Forales. Las conclusiones del estudio se han presentado esta mañana en Madrid, en el transcurso de una rueda de prensa en la que han comparecido el Presidente de la entidad, Juan Francisco Lazcano, su Director General, Jacobo Díaz, y la Subdirectora General Técnica y coordinadora de la investigación, Elena de la Peña.

El informe concluye que el 70% de la red viaria es segura, considerando en conjunto el estado que presentan el firme, la señalización vertical y horizontal, y los elementos de contención y balizamiento. Sin embargo, solo el 43% de las vías del país están preparadas para su adaptación a la futura movilidad conectada y autónoma, y apenas el 14% podrían iniciar el proceso de transición ecológica derivado de las exigencias y compromisos internacionales.

Solo el 43% de las vías del país están preparadas para su adaptación a la futura movilidad conectada y autónoma, y apenas el 14% podrían iniciar el proceso de transición ecológica derivado de las exigencias y compromisos internacionales.

El estudio revela también que las extraordinarias reducciones del tráfico como consecuencia de los confinamientos de la pandemia han ralentizado el ritmo al que las carreteras vienen deteriorándose desde hace más de diez años. La mala noticia es que tan siquiera este anómalo “efecto COVID” ha logrado que el estado de los viales deje atrás una nota global próxima al “muy deficiente”.

Tanto es así que, de los 101.700 kilómetros representados en la muestra auditada por la AEC (26.400 kilómetros de la red del Estado y 75.300 de la red autonómica), un total de 13.000 presentan deterioros graves en más del 50% de la superficie del pavimento.

 

 

Roderas, grietas en las rodadas, agrietamientos gruesos, disgregaciones, deformaciones y grietas erráticas son los daños más frecuentes, los cuales pueden afectar a la estructura de la plataforma, alejando cualquier perspectiva realista de que la red viaria española pueda acometer en el corto o medio plazo su adaptación a los requerimientos de la nueva movilidad, con las implicaciones económicas y sociales que de ello pueden derivarse.

La cara amable de este panorama tan poco alentador la ofrece el País Vasco, un territorio en el que todos los indicadores resultan paradigmáticos como modelo de red segura preparada para dar el salto hacia la digitalización y la transformación ecológica.

Inversión de casi 10.000 millones de euros.

El Informe de la Asociación Española de la Carretera tiene su origen en las Campañas de Inspección Visual que la entidad comenzó a realizar en 1985 con el objetivo de conocer el estado de la pavimentación y del equipamiento, así como de estimar la inversión mínima necesaria para alcanzar niveles de servicio adecuados.

En la serie estadística recogida en los resultados del presente informe, se observa cómo en el año 2001 la conservación de la red viaria aprobaba holgadamente el examen periódico de la AEC, para llegar a situarse en 2021, veinte años después, a las puertas del muy deficiente. Darle la vuelta a esta situación requiere una inversión mínima de 9.918 millones de euros, cantidad en la que la Asociación cifra el déficit que acumula el mantenimiento del conjunto de las infraestructuras viarias del país y que se reparte, para las redes del Estado y Autonómica y Foral, de la siguiente manera: 3.261 millones en la red que gestiona el Estado, la cual tiene una longitud de 26.400 kilómetros, y 6.657 millones en la que administran los gobiernos autonómicos y forales, que suma un total de 75.300 kilómetros.

Principales consecuencias.

El deterioro de las carreteras españolas está limitando el importante papel que estas infraestructuras están llamadas a desempeñar en la transición hacia una movilidad más sostenible, ecológica, digital y segura. La descarbonización del transporte, la repoblación de la España vaciada, el refuerzo de la cohesión social y territorial o la reducción a la mitad del número de fallecidos por accidente de tráfico en 2030 penden de un hilo.

Y es que la fotografía que hoy muestra el estudio de la Asociación Española de la Carretera tiene consecuencias directas e inmediatas sobre la viabilidad de las distintas medidas que el Gobierno se había propuesto acometer en el marco del Plan de Acción para la implementación de la Agenda 2030. La Estrategia “Sistema Seguro”, la Ley de Movilidad y la Estrategia de Movilidad Sostenible, Segura y Conectada son tres de los cuatro grandes desafíos que están en la hoja de ruta del actual Ejecutivo, los cuales se verán amenazados si la situación de las infraestructuras viarias no da un giro de 360 grados. El cuarto, alcanzar la neutralidad climática en 2050 como meta fundamental del Pacto Verde Europeo, es, sencillamente, una quimera desde la óptica en la que las administraciones públicas españolas han instalado sus políticas de movilidad.

Pero la mala conservación de la red afecta también al ya maltrecho bolsillo de los conductores: Circular por una carretera en mal estado incrementa al menos un 10% el consumo de combustible.

Soluciones propuestas desde la AEC.

La Asociación Española de la Carretera insiste una vez más en que, en la coyuntura actual, la única solución posible para que las carreteras españolas se posicionen con garantías de éxito en la línea de salida hacia una movilidad segura, pero, sobre todo, verde y conectada, pasa, en primer lugar, por la definición de un espacio de financiación propio, global y sostenible para la conservación viaria, que habría de nutrirse con recursos provenientes de Presupuestos Generales del Estado y de las Comunidades Autónomas y Diputaciones Forales; fondos europeos; sistemas de tarificación por uso  y estrategias de colaboración público privada.

En segundo lugar, es imprescindible implementar una estrategia que acelere la transformación ecológica y digital de las carreteras españolas, a fin de mejorar la competitividad, la calidad y la sostenibilidad del sistema viario, favoreciendo la adaptación física de la red y la generación y optimización de nuevos servicios de movilidad de pasajeros y mercancías que reviertan en la propia infraestructura y sus usuarios.

El “efecto COVID“ ralentiza el deterioro de un pavimento “muy deficiente”.

Una de las conclusiones más relevantes del estudio sobre “Necesidades de Inversión en Conservación 2021-2022” es que, aunque el deterioro de los pavimentos sigue aumentando, lo hace en menor medida que años atrás, una situación que los expertos achacan a las reducciones de movilidad derivadas de la pandemia. El conocido como “efecto COVID”.

Así, en las vías titularidad del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, los firmes bajan su nota un 5% con respecto a 2019, cuando se estropeaban a un ritmo del 7%. Las vías autonómicas salen mejor paradas aún, pues su situación, aunque mala, se mantiene sin variaciones significativas respecto a la auditoría anterior.

En cuanto al déficit, el pavimento acumula el 95% del total, lo que se traduce en unas necesidades de inversión en reposición y refuerzo de firmes cifradas en 9.456 millones de euros, a precios actuales, para el conjunto de las carreteras españolas. De ellos, la Red del Estado, de 26.400 kilómetros de longitud, precisa de 3.084 millones, y la Red Autonómica (con 75.300 kilómetros) de 6.372 millones.

En el gráfico de evolución, el estudio de la Asociación Española de la Carretera otorga a la conservación de los firmes la peor nota de toda la serie histórica; en el caso de la Red del Estado se registra una pérdida de 104 puntos con respecto a la auditoría realizada en 2001. Por lo que se refiere a las carreteras autonómicas, el pavimento obtiene 85 puntos menos que hace 20 años.

El informe de la AEC ofrece, además, datos por Comunidades Autónomas, los cuales responden al denominado “Indicador Territorial”, un valor medio ponderado entre las calificaciones de la Red de Carreteras del Estado y las de la Red Autonómica en cada Región.

 

Descargar el informe completo aquí.

Más información sobre carreteras

 

 

Es necesario registrarse para comentar.

portadas autonomos transporte

Desde aquí puedes conseguir acceso a todos nuestros contenidos:

- Revista Autónomos ¡En Ruta!, pruebas de camiones y furgonetas y separatas especiales:

* De módulos a directa * Distribución urbana * Costes de explotación * Conectividad * Financiación * Telemática en remolques * Especial camiones rígidos y mas...

Recuérdeme

 

 

SUSCRÍBETE A LA REVISTA

 
 

SÍGUENOS EN REDES