Hablamos con Víctor González, presidente de FETRANSA

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Víctor González acaba de ser nombrado presidente de la Federación Española de Transporte Discrecional de Mercancías  (FETRANSA), que agrupa al mayor colectivo de transportistas autónomos del país. González llega al cargo en un momento de cierta transformación del mercado de transportes, no siempre positivo para el colectivo de los autónomos que, no obstante, reclaman su  “lugar en el  mundo”, ganado a base de profesionalización, flexibilidad y mucha determinación.

Los frentes abiertos a día de hoy no son pocos ni de escasa trascendencia… por eso nos gustaría empezar por ¿Cuáles son ahora mismo las prioridades que marcan su agenda?

“El sector del transporte en nuestro país vive un proceso de profunda transformación. El modelo de transporte que conocimos los que llevamos algún tiempo en este sector, nada tiene que ver con el que vivimos actualmente y mucho menos con el que nos amenaza con implantarse definitivamente en un futuro inmediato. Las prioridades de trabajo se han convertido en urgencias, ya que esas modificaciones están ya afectando de manera directa a nuestro trabajo diario.

En primer lugar debemos abordar la tan temida modificación del sistema de cotización por módulos, empezando por solicitar una nueva moratoria de dos años más durante la cual el límite de facturación siga situado en los 125.000€ al año. Una medida que afecta a casi 25.000 profesionales (y sus respectivas familias), y que está ya condicionando el día a día de muchos profesionales que se ven obligados a rechazar servicios para no pasarse de los 75.000€ de facturación anual, cuestión que significaría quedar excluidos de los módulos en los próximos 3 años, con el perjuicio económico y el riesgo profesional que esto supone.

“Si el autónomo en el transporte no fuese competitivo, no habría sobrevivido a la crisis”.

Pero no menos importante es el riesgo que supone la aprobación del nuevo ROTT, un reglamento sobre el que habíamos puesto muchas esperanzas y con el que esperábamos dar un paso adelante en la protección de nuestro colectivo profesional, pero que de llevarse adelante, tal y como ahora está planteado, supondría un importante escollo no sólo para el desarrollo de nuestro trabajo, sino también para el acceso de los jóvenes a una profesión que ya está notando la ausencia de nuevos conductores.

Y por supuesto, la lucha contra el dumping social y las empresas buzón, el auténtico cáncer de una profesión que espera que sus gobernantes asuman con firmeza las medidas necesarias, ya planteadas en otros países de nuestro entorno, vara evitar la burla continuada a las normas mínimas de trabajo, algo que jamás se permitiría en nuestro país con  otras profesiones o con otros colectivos”.

 

 

En nuestro último número hablábamos de que el autónomo parece estar en el punto de mira de… ¿quién? ¿grandes empresas, operadores, la propia Administración? ¿a quién beneficiaría que la figura del autónomo se redujera a una presencia meramente testimonial? ¿Quién llenaría el espacio que hipotéticamente dejarían los autónomos si fueran expulsados del sector?

“Si somos capaces de elevar un poco la vista, nos podemos dar cuenta que, el proceso que ocurre en nuestro sector, ya se ha producido en otros, los pasos han sido los mismos, un cambio en la legislación que ampara determinados modelos y que castiga, de manera cruel al autónomo tradicional,  sectores como el comercio o los servicios públicos, ya han pasado por este proceso, y el resultado final , ha dependido siempre de la capacidad que el sector ha tenido para influir en las decisiones. Evidentemente, el primer beneficiado, a corto plazo son las empresas buzón  que verían como la flexibilidad de nuestra legislación, les abriría las puertas que se les cierran en el resto de Europa, ejerciendo un efecto llamada. Pero no nos equivoquemos, los grandes beneficiados serían las grandes corporaciones que verían como la ausencia de competencia dejaría el mercado convertido en un monopolio en el que precios, sueldos y condiciones laborales quedarían negociados en lujosos despachos alejados de la carretera.”

 

La modificación del ROTT planteada por el Ministerio de Fomento cuestiona la excesiva atomización del sector. ¿Qué propone Fetransa en temas clave como acceso al mercado, transmisibilidad, etc?

“Además de la perdida de honorabilidad de manera directa y la reformulación de la figura del Gestor de transporte, la trasmisibilidad de nuestras tarjetas de transporte y la imposibilidad de reducir flota, son cuestiones que pueden significar un grave perjuicio para el colectivo de transportistas autónomos. Nuestra postura en este sentido es clara; mientras exista un gran desequilibrio entre oferta y demanda (como es el caso) se debe seguir exigiendo un número mínimo de vehículos para el acceso a la profesión.  Por otra parte, en cuanto a la trasmisión defendemos que se mantenga como hasta la fecha, es decir, que se pueda seguir trasmitiendo la autorización (del autónomo persona física) con el mismo número de camiones que la tarjeta tiene en el momento de la trasmisión.

En cuanto a la imposibilidad de reducir flota por debajo de los 3 vehículos, nuestra posición es contraria, pues esa flexibilidad es la que ha permitido a un buen número de autónomos sobrevivir a la crisis en base a reducir flota, quedándose la mayoría de las veces con un solo camión para volver a crecer cuando la situación mejora. Si finalmente el ministerio perpetra esta iniciativa, el transportista autónomo lo va a tener muy difícil en periodos de crisis pues tendrá un corsé absolutamente artificial que le va a poner las cosas muy difíciles”.

 

Hoy en día parece que lo único que importa es la competitividad al precio que sea… ¿Acaso el autónomo no es competitivo?

“Esa es la gran mentira que intenta implantarse en nuestro subconsciente a base de repetirse. El autónomo en este país, no sólo en nuestro sector, ha sido y está siendo el gran impulsor de la recuperación económica, si el autónomo en el transporte no fuese competitivo, no habría sobrevivido a la crisis y hoy miles y miles de camioneros estarían en paro o en manos de grandes compañías.

La flexibilidad que ha ofrecido el autónomo a muchos sectores y en especial al transporte, ha permitido sobrevivir a miles de familias, ahora, una vez esa recuperación  parece que comienza a implantarse, no puede caerse en la trampa de intentar eliminar a aquellos que históricamente la han hecho posible.

Y en todo este tiempo, nos hemos adaptado eliminando aspectos que nos hacían poco competitivos, hoy organizaciones como Transcont (Asociación de Transportistas Portuarios de Valencia), han puesto en marcha recursos que permiten agrupar a una flota de más de 1200 camiones, generando sinergias de ahorro de costes o de compras mancomunadas con fórmulas mucho más flexibles, soluciones que nos hacen tan competitivos como  cualquier empresa del sector”.

 

¿Crees que hoy en día en el sector se ha instalado la idea de que vale todo en nombre de la competitividad? ¿cómo se pueden combatir fenómenos como las empresas buzón o las falsas cooperativas?

“Evidentemente no todo vale, y como decía anteriormente, se está haciendo un esfuerzo importante desde algunos entornos, por hacer calar esa idea de la supuesta liberalización del mercado de transporte, que en realidad esconde precarización, desregulación y unas condiciones laborales pésimas, tan lamentables que por primera vez en la historia las empresas tienen cada vez más difícil encontrar conductores.

Organizaciones como la nuestra e incluso organizaciones de carácter autonómico como Tradime Aragón, estamos comenzando a tomar cartas en el asunto, cubriendo el vacío o la dejación que en ocasiones se traslada desde los gobiernos regionales o el Gobierno Central.  

El caso de Tradime es especialmente relevante, ya que esta organización, integrada en Fetransa, ha sido capaz, con sus propios recursos, de abanderar varios procedimientos legales que ya han tenido como resultado sanciones a empresas buzón en Aragón.

Nuestra Federación  es consciente del modelo de transporte que se pretende construir, un modelo desregularizado que permite la precarización y que no resulte atractivo a la incorporación de los jóvenes. Tenemos la capacidad y la iniciativa para hacer frente a ese modelo y vamos a luchar, con todos nuestros recursos para evitar su implantación definitiva”.

 

Inevitable hablar de los cambios fiscales que afectan al régimen de módulos. ¿Cuántos transportistas autónomos se verían afectados por este cambio y qué porcentaje pueden suponer del conjunto de autónomos que continúan en el sector? ¿ hay propuestas alternativas sobre la mesa? 

“Las cifras que manejamos desde Fetransa hablan de aproximadamente 25.000 profesionales afectados por esta medida. Fetransa y Ata (la Asociación de Trabajadores Autónomos) somos, sorprendentemente, las dos únicas organizaciones profesionales que nos hemos pronunciado abiertamente en este aspecto, solicitando  al Gobierno, una moratoria sobre este proceso, buscando, en ese tiempo el modo de armonizar las dos vías actuales de cotización (estimación directa y objetiva), eliminando el desequilibrio para hacer viable una cotización que evite la tentación de hacer mal las cosas.

 

Disponer de la capacidad necesaria para afrontar estos importantes desafíos pasa necesariamente por una mayor representatividad de la Federación en órganos como el Comité Nacional de Transporte por Carretera?

La representatividad en el Comité Nacional de Transportes está marcada por la regla del 80/20 que penaliza claramente al autónomo. Pero es que además se da por buena la representatibidad sin necesidad de presentar el documento de pago de una cuota.

Hoy en día, el transportista aporta sus datos a una empresa (para poder trabajar en ella) y esta se arroga su representatividad porque para ello solo tiene que presentar esa misma documentación. De este modo, es difícil mejorar esa representatividad, no obstante, estamos dentro, y eso nos concierne un valor fundamental en el conocimiento de las decisiones y en la capacidad de influir en las mismas”.

 

Para finalizar… ¿Qué le diría al colectivo de transportistas autónomos para que tengan más confianza en federaciones como Fetransa, superando la tradicional desafección del colectivo?

“Quizás la desafección sobre las organizaciones, en algunos casos, se ha producido  por la incapacidad de estas últimas de trasladar la importancia del trabajo que realiza al profesional final, que debe pagar una cuota y que ve como la crisis y las medidas “liberalizadoras” de su sector, han hecho bajar sustancialmente sus ingresos.

Como decía al principio, nuestro sector se encuentra a las puertas de una profunda transformación, una transformación que, entre otras cosas hace que las decisiones que nos afectan sobre nuestro trabajo diario se tomen en despachos muy alejados del transportista autónomo.

Es necesario estar en los lugares donde se decide nuestro futuro, antes que esperar que alguien venga a contar que nos pasa con ese mismo futuro.

Del mismo modo que hace 10 años, el transportista asumió que debía contar con una mayor formación, ahora también la gestión de las organizaciones profesionales también se encuentran más preparadas y sin necesidad de ser tuteladas por terceros”.

 

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