Transporte por carretera... realidades paralelas

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En este número publicamos un interesante artículo que va a tener, en los próximos meses y, sobre todo el año que viene, un interesante recorrido que puede marcar el ámbito en el que se desarrollará la actividad de transporte de mercancías por carretera, me refiero al primer (y quien sabe si último) borrador de Reglamento de Ordenación de los Transportes Terrestres (ROTT) presentado recientemente por el Ministerio de Fomento a las asociaciones profesionales de transporte.


El texto de Fomento acaba de iniciar su andadura, aunque ya se ha topado con la oposición frontal de algunas asociaciones, en especial de FETRANSA, para quien este proyecto de modificación pretende la desaparición de los autónomos, como objetivo final de esa lucha emprendida hace años por la administración de transportes contra la “excesiva atomización del sector”. El argumento de Fomento es que autónomos y micropymes  restan competitividad a un sector que, en palabras de Emilio Sidera “se ha convertido en una actividad de volumen: o muevo muchas toneladas kilómetro o el margen de rentabilidad del negocio no da para mantenerse en este sector”. Esto, simplemente es falso: crea una imagen distorsionada de esta actividad (al menos en España) que, aparentemente solo funciona para mover las grandes necesidades logísticas que son cubiertas por mega empresas, que van “colonizando” la demanda de transporte a base de tenders.

Sin embargo, existe otra realidad. Una realidad en la que empresas pequeñas y medianas, que no tienen unas necesidades de transporte de 1.000 camiones mensuales cubren su demanda con pequeñas empresas y autónomos, cuya flexibilidad y capacidad para adaptarse a las necesidades (personales) de estos clientes cubre con solvencia lo que estas empresas demandan. Esto, puede que no parezca real en Madrid o Barcelona o Valencia, pero hay vida tras las grandes urbes y centros de transporte.  

El mercado lo sabe, los transportistas lo saben, los clientes lo saben… sólo lo desconoce el Ministerio de Fomento, empeñado en que, aunque el mercado no expulse a los autónomos de forma natural, forzar la situación hasta conseguirlo.  

La estrategia que han buscado ahora es evitar que el autónomo y la pequeña empresa pueda crecer (por debajo de tres camiones), ya que si lo hace tendrá que mantener esa estructura ya de por vida, sin posibilidad de reducir su flota, al tiempo  que dificulta tanto la transmisibilidad de las autorizaciones que, en la práctica, se hace imposible, o simplemente residual. ¿Cuál será la consecuencia? En un par de décadas, más o menos, el colectivo de autónomo prácticamente habrá desaparecido, pero habrá florecido un mercado de falsos autónomos amparados en cooperativas de trabajo asociado, al servicio de las grandes empresas de transporte. ¿Ficción? ¿Realidad? Hagamos algo para no tener que comprobarlo.


Espero como siempre vuestros comentarios

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