Mala prensa... mala praxis

editorial 216 autonomosenrutaEste verano nos ha sorprendido la inusual cantidad de noticias que se han hecho eco de accidentes de tráfico en los que se ha visto involucrado un vehículo pesado. No se a ciencia cierta, pues no disponemos de datos oficiales, si la siniestralidad en camiones se ha disparado este verano, en relación a otros periodos estivales, pero la sensación de una mayor presencia en los medios sí que me parece un hecho relevante.

Es ya una constante de este sector, acostumbrado a saltar a las páginas de los periódicos generalistas o a los telediarios por éste único motivo (antes también por las duras huelgas que protagonizaba el transporte de mercancías, pero esto ya no se estila, ahora se reivindica a través del Comité Nacional... y así nos va). Con todo, suele ser más cuestionable el tratamiento de la información que se ofrece; siempre queda en el aire la presunta culpabilidad del transportista implicado, una sombra de duda razonable, que lamentablemente cala en el imaginario de muchos conductores, creando una percepción de estos vehículos como algo peligroso, un inquilino molesto en la carretera.

Detrás de un accidente, de cualquier accidente, siempre hay un motivo que lo ha propiciado: un despiste, una imprudencia, una infracción... si, pero también una vía con un mantenimiento deficiente, un conductor obligado a conducir hasta la extenuación... realidades, en definitiva  que  suelen obviarse y que están detrás de muchos de los accidentes en los que se ve involucrado un vehículo pesado.

La ausencia palmaria de cualquier referencia al estado de la vía (a no ser que el deterioro sea tan clamoroso que es imposible  obviarlo) sólo puede responder al interés por ocultar lo deficiente de nuestra red viaria. Cada dos años, la Asociación Española de la Carretera nos pone los pelos de punta con sus informes sobre el estado de conservación de las carreteras, que no hace sino empeorar, gracias a la falta crónica de presupuestos destinados a tal fin. Tal y como recogemos en un reportaje publicado en este número que tienes entre manos, no sólo la política nacional de infraestructuras, sino también la europea en general, apuesta decididamente por el ferrocarril en todos los proyectos de gran envergadura para cohesionar Europa, mientras en países como España (y no es el único) ya se alerta de un grave deterioro de la red de carreteras.

El otro elemento al que hacíamos alusión como causa u origen de algunos accidentes en transporte profesional es el incumplimiento de las horas de conducción y descanso obligatorias y que, cuando concurren en un accidente suele utilizarse para “demonizar” a ese conductor profesional implicado en el accidente. Obviamente no vamos a defender el que se incumpla la normativa, pero, aunque para el común de los telespectadores de un telediario es el conductor quien infringe peligrosamente la norma, para los que algo sabemos de este sector no se nos escapa que detrás de este incumplimiento suele haber motivos que lo inducen, cuando no lo obligan. La presión cada vez mayor por cumplir horarios imposibles, la competencia desleal en la que se mueven grandes empresas gracias al dumping social, las empresas buzón, etc, la precarización de la profesión en definitiva, con salarios de risa para los conductores y tarifas de escándalo para los transportistas con las que apenas se cubren costes...

No, no es solo cuestión de mala prensa, eso podemos entenderlo por el desconocimiento de la profesión. Es cuestión de mala praxis de buena parte de nuestro empresariado.

Espero, como siempre, vuestros comentarios.

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