EDITORIAL: A cuestas con los costes de transporte

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Una especie de calma tensa se ha adueñado del sector del transporte de mercancías por carretera, al calor de una alta demanda de  transportes y una ligera mejora de los precios que perciben. Calma si….pero tensa, porque  los costes no dejan de subir y el invierno puede  ser duro.

Llama la atención (al menos al que suscribe) la baja intensidad con la que se están prodigando actores más o menos conocidos y reconocidos y otros “voceros” del sector, a expensas de las condiciones en que se está desarrollando la actividad a la vuelta del verano.  No hay peticiones de ayudas desesperadas, ni amenazas de conflictos (salvo algún intento en los puertos, de poco calado y alguna especialidad que si parece estar sufriendo) ni voces más altas que otras en los “mentideros públicos”. Nada…todo parece estar en calma.

En calma si, pero calma tensa, porque empieza a haber indicios de que la demanda de transportes puede empezar a ralentizarse, ya se acusa en menor medida desde antes del verano, pero estaba tan alta que apenas se nota en el día a día de los transportistas.

Efectivamente, se han dado las condiciones idóneas para “amansar” en cierta medida a un sector que, por otro lado, ha planteado un órdago valiente, pero arriesgado durante muchos meses.  

Hablamos de una alta demanda de transporte, vinculada a una oferta que se ha venido resintiendo en los últimos años, con el abandono de miles de pequeñas empresas, incapaces de soportar unas condiciones inasumibles, y un sector que no encuentra reemplazo para los conductores profesionales que se retiran. El resultado: una mejor disposición para negociar los precios con sus clientes, que se ha traducido, en un incremento de las tarifas sostenido durante estos meses. Según el último Observatorio de Costes, en el segundo trimestre de 2022 se ha producido un incremento del 13,9%, destacando la subida en transportes entre 100 y 200 km (9´8%) en los transportes de larga distancia de 200 a 300 km. del 19´5% y del 13,4% en las distancias superiores a 300 km.

El coste unitario por kilómetro recorrido para un vehículo articulado de carga general queda establecido en 1´36 €/km y de 1,60 € por kilómetro cargado. ¿Quién es el agraciado que está cobrando esta tarifa por kilómetro?  Si hacemos caso a lo que comentan los profesionales en sus redes sociales, estaríamos hablando de casi la mitad, y eso en el mejor de los casos.

 

Esto explicaría la calma chicha que vivimos desde el verano…si no fuera porque la subida de los costes ha sido aún mayor:  un 21% solo en comparación al primer trimestre de este año, con un claro protagonista como es el gasóleo

Es cierto que los mecanismos de ayuda establecidos por el Gobierno ayudan a reducir esta carga, pero aun así, el coste unitario por kilómetro recorrido para un vehículo articulado de carga general queda establecido en 1´36 €/km y de 1,60 € por kilómetro cargado. ¿Quién es el agraciado que está cobrando esta tarifa por kilómetro?  Si hacemos caso a lo que comentan los profesionales en sus redes sociales, estaríamos hablando de casi la mitad, y eso en el mejor de los casos.

Por eso esta aparente calma es extraña. Hay que digerir primero los cambios (importantísimos) que está sufriendo esta actividad, asegurarse de que los derechos reconocidos se cumplen (la prohibición de la carga y descarga, el uso sin pactos en contra de la clausula de revisión, la mayor transparencia que deben aportar los cambios en la Ley del Contrato de transportes…

Pero no hay que olvidar que uno trabaja para ganar dinero con el que sacar adelante a su familia y que trabajar por debajo de costes sigue siendo, esté prohibido o no, un mal negocio.

 

 

 

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