El difícil equilibrio entre protección social y transporte

conductor editorial 228

En un mundo globalizado como el nuestro, como el europeo, se enfrentan cada vez estas dos cuestiones: por un lado conseguir homogeneizar al máximo las condiciones laborales de los países que forman parte de Europa, y por otro, salvaguardar los elementales principios de la libre circulación de personas y mercancías, vengan de donde vengan (siempre dentro del territorio acotado por la UE, se entiende).


El problema surge cuando dentro del mismo territorio se dan condiciones laborales tan dispares como las que podemos encontrarnos entre los países de Europa Occidental (Francia, Alemania, Bélgica, etc) y los países del Este (Rumanía, Bulgaria, Polonia, etc) lo que “despierta” la ambición sin escrúpulos de algunos empresarios, tentados por la posibilidad de rebajar sus costes laborales de manera vergonzosa.

Para tratar de normalizar esta situación, la última reunión de los ministros de Empleo de la UE se saldó con el pistoletazo de salida para las negociaciones sobre la nueva Directiva para trabajadores desplazados en el territorio de la Unión Europea, una Directiva de la que, en principio, ha quedado excluido el sector del transporte de mercancías por carretera. Parece obvio que el conductor de una empresa de transporte internacional, que atraviesa varios países para llegar a un destino en algún país de Europa, no se ajusta a la definición clásica de “trabajador desplazado” y en ese sentido nos parece acertado que el sector del transporte por carretera quede fuera del ámbito de aplicación de esta directiva genérica.

No vale ampararse (como hace alguna asociación e incluso la Administración) en que España es un país periférico y que un mercado más controlado (hablamos de cabotaje, de salarios mínimos, de descansos dignos) nos perjudica

Ahora bien, eso no puede servir de excusa para permitir una desregulación total de la actividad que, se viene manifestando desde hace tiempo en conductas y prácticas más que cuestionables, como la proliferación de empresas buzón, la contratación de trabajadores del Este en condiciones prácticamente de esclavitud, etc. Por eso, coincidimos con ATA en la necesidad de que primero se solucionen los problemas que tiene el sector del transporte, y que se priorice el avanzar en  la reforma de la Directiva europea especial sobre el transporte por carretera, el paquete de medidas sobre el que hemos informado recientemente que ha publicado la Comisión Europea bajo el epígrafe de “Europa en movimiento”.

Tampoco podemos hacernos una falsa idea de  qué ocurre en el mercado de transporte en Europa. No está muy desencaminada la imagen que proyectó el sindicato CCOO a propósito de esta Directiva cuando afirmaba: “no compartimos  la imagen de camiones estacionados a lo largo de las carreteras y autopistas europeas, o conductores/as que viven en áreas de estacionamiento inadecuadas y escasas de los mínimos servicios. Queremos y reclamamos un transporte justo con condiciones legales de trabajo y una competencia leal para todos”.

No vale ampararse (como hace alguna asociación e incluso la Administración) en que España es un país periférico y que un mercado más controlado (hablamos de cabotaje, de salarios mínimos, de descansos dignos) nos perjudica. Eso es, simplemente falso. En todo caso perjudicará a aquellas empresas que, con la competitividad por bandera, replican el “modus operandi” de aquellas empresas de los mismos países a los que luego critican.   


Espero como siempre vuestros comentarios

 

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