Transporte por carretera: esclavitud moderna

por un transporte justoComo todos los años por estas fechas, la ETF (Federación de sindicatos europeos) ha llevado a cabo una campaña de concienciación, que este año se centra en reclamar “un transporte justo”, mejores condiciones laborales para el colectivo de trabajadores del sector del transporte de mercancías por carretera y, denunciar las prácticas, tristemente cada vez más extendidas,  que no hacen sino favorecer la competencia desleal y el “dumping social”.

En nuestro país, CCOO, que pertenece a la ETF, también ha impulsado una campaña informativa entre el colectivo de conductores de camión y en general del transporte de mercancías por carretera en la que por un lado denuncian las consecuencias de la aplicación de las reformas laborales y su uso indiscriminado por los empresarios, y por otro lado reivindican acabar lo que han llamado en calificar “esclavitud moderna”.  

Igual hablar de esclavitud moderna para referirnos a los conductores profesionales suena un poco exagerado, máxime teniendo en cuenta las imágenes que día a día “azotan” nuestras conciencias en cualquier informativo televisivo, con dramas humanos verdaderamente espeluznantes, incluso a las puertas de Europa.

Pero no es menos cierto que el colectivo de conductores profesionales viene sufriendo un brutal deterioro de las condiciones de vida y trabajo. CCOO no duda en señalar a los culpables (y no podemos estar más de acuerdo): “Los conductores profesionales-afirman- están sufriendo el desprecio, las ilegalidades, abusos y trampas de muchas empresas cargadoras y transportistas, mientras crece su inseguridad física por robos, por mayor riesgo de accidente, con jornadas agotadoras de trabajo, que incluyen no sólo conducir sino también la realización de la carga y descarga, con períodos extenuantes de semanas sin volver a casa...."
Llevamos tiempo denunciando que una de las mayores lacras que soporta hoy en día el transporte de mercancías por carretera y la mayor amenaza para colectivos vulnerables como Pymes y autónomos, es el llamado “dumping social” ejercido por  grandes empresas que se deslocalizan para conseguir notables ventajas competitivas derivadas de una fiscalidad y unos salarios mucho más asequibles.

Por eso, nos parece un ejercicio muy refinado de “manipulación” e “intoxicación” cuando, a cuenta de la ampliación del umbral de facturación para los módulos, algunos (que representan precisamente a esas empresas que buscan el dorado en el Este de Europa) declaran que “la perpetuación de este régimen frena el crecimiento de muchas empresas del sector, impidiendo así el desarrollo de un transporte eficiente y de calidad”, al tiempo que asumen que “favorece la competencia desleal e incentiva el fraude fiscal”.

Un poco de cordura... por favor. Una cosa es defender lo que creemos mejor para nuestras empresas, y ahí está demostrado que el autónomo molesta a determinadas empresas, y otra bien distinta es repetir una mentira mil veces hasta que se convierte en verdad; esa supuesta ventaja fiscal,  hace años que no la disfruta el autónomo, porque cargadores y grandes flotistas entendieron que ese beneficio lo único que servía es para poder “apretar” un poco más en la negociación con los autónomos, hasta acabar también con las migajas que deja el IVA.


Espero como siempre vuestros comentarios
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