REPORTAJE: Un sistema más justo para los autónomos

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Más de un año ha sido necesario para lograr sacar adelante la reforma del sistema de cotización de los trabajadores autónomos, que a partir del año que viene, y de manera progresiva, contará con hasta 15 tramos de cotización en función de los ingresos reales de los trabajadores por cuenta propia.

Tras más de un año de intensas tiras y aflojas, por fin el Gobierno ha aprobado en Consejo de ministros el Real Decreto-ley por el que se establece un nuevo sistema de cotización para los trabajadores autónomos, basado en los rendimientos netos.  Un intenso año de trabajo en el que el Ministerio que dirige José Luis Escrivá ha tenido que poner toda la carne en el asador para alcanzar un acuerdo tanto con los interlocutores sociales, CEOE, Cepyme, CCOO y UGT, como con las organizaciones representativas de este importante colectivo de trabajadores autónomos, ATA, UATAE y UPTA. Ha sido en este lado de la negociación donde el ministerio de Seguridad Social ha encontrado más problemas, pues estas organizaciones han negociado intensamente durante este último año para conseguir un sistema que tramos que debe sustituir al actual, en el que los trabajadores por cuenta propia llevan cotizando durante más de 20 años.

Sin embargo, no debemos olvidar que con esta reforma el Gobierno no hace sino dar cumplimiento a las recomendaciones del Pacto de Toledo, que fueron aprobadas por el pleno del Congreso casi por unanimidad, y al acuerdo social tripartito de 1 de julio suscrito por el Gobierno y los interlocutores sociales; también es un compromiso recogido en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia dentro del componente 30.

En esencia, el acuerdo alcanzado supone eliminar el sistema actual de base mínima prácticamente homogénea para todos los autónomos con independencia de sus ingresos a otro en el que se establecen una serie de bases mínimas crecientes en función del tramo de rendimientos de cada trabajador.

Las cuotas mensuales a irán desde los 230 euros al mes a los 500 euros al mes en 2023 

y de los 200 euros al mes a los 590 euros al mes en 2025, 

siempre en función de los rendimientos netos.

 

Pero la reforma del RETA va mucho más allá de los cambios en el régimen de cotización de los autónomos, ya que, la presión ejercida por las asociaciones profesionales ha conseguido, además, mejorar la protección social de los autónomos, reformar el cese de actividad para los trabajadores por cuenta propia, que las mujeres autónomas obtengan una ampliación de la ayuda por maternidad y proteger a los colectivos más vulnerables.

A partir de 2025, fecha en que finalizará el primer tramo de este despliegue progresivo de las cuotas, el 66% de los autónomos va a pagar menos de lo que cotiza ahora, un 9% de los autónomos va a cotizar igual y un 25% va a pagar un poco más.

También se ha conseguido mantener la tarifa plana que, incluso, se amplía a un segundo año para el 70% de los autónomos que inicianu na actividad. Y se ha logrado dar respuesta a la reivindicación de más de la mitad de los autónomos, que actualmente tiene más de 47 años, para que puedan cotizar por una base superior a la que actualmente se le permite porque estaba topada. Y, entre otras cosas, los autónomos con trabajadores que contraten un plan de empleo se podrán deducir un 10% en sus impuestos.

Despliegue progresivo.

Las organizaciones de autónomos han dado el visto bueno a la propuesta que establece 15 tramos de cotización en el nuevo régimen para un colectivo de más de 3 millones de contribuyentes, con una enorme dispersión de ingresos reales, pero en el que, hasta la fecha, más de un 70% de ellos seguía cotizando por el mínimo establecido legalmente. Uno de los puntos conflictivos ha sido desde el primer momento el plazo previsto para efectuar este trascendental cambio, que debe finalizar en los próximos nueve años.

Sin embargo, el sistema se va a ir desplegando de forma gradual. Ahora están fijadas las bases para tres años y, una vez que se constate cómo evoluciona el nuevo sistema, se negociarán los tres siguientes, y así hasta completar el despliegue en 2032.

La negociación hasta llegar al “placet” de las organizaciones de autónomos no ha sido nada fácil, pero el resultado es considerado por todas ellas satisfactorio. En términos generales se puede decir que, a partir de 2025, fecha en que finalizará el primer tramo de este despliegue progresivo de las cuotas, el 66% de los autónomos va a pagar menos de lo que cotiza ahora, un 9% de los autónomos va a cotizar igual y un 25% va a pagar un poco más.

En cifras, esto significa que aproximadamente 2,4 millones de autónomos van a pagar una cuota menor o igual que ahora y 800.000 autónomos van a cotizar un poco más. Hay que decir que, en los dos tramos más altos, la mitad de los que ganan más de 4.000 euros limpios al mes -236.000 autónomos- ya están cotizando por bases superiores a las que fija el acuerdo, por lo que tampoco van a notar nada con la reforma.

TARIFA PLANA Y CESE DE ACTIVIDAD

El texto aprobado también fija una cuota bonificada para los nuevos autónomos (la conocida como tarifa plana) de 80 euros durante doce meses, extensible a otros doce meses adicionales cuando los ingresos netos siguen siendo bajos. El texto incluye además una evaluación periódica de este nuevo sistema, que se realizará en el marco del diálogo social cada tres años.

Además, la reforma incluye una importante mejora en el esquema de protección por cese de actividad de los trabajadores por cuenta propia. En base a la experiencia del despliegue de prestaciones durante la pandemia y la erupción del volcán Cumbre Vieja de La Palma, se amplían las modalidades del cese de actividad para mejorar la cobertura de distintas contingencias, como en caso de una interrupción solo parcial de la actividad, y se adapta a los autónomos la protección que proporciona a los asalariados el mecanismo RED establecido en la reforma laboral para situaciones de crisis cíclicas o sectoriales.

 

Esta reforma, que será efectiva en 2023, es el resultado del acuerdo alcanzado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, con los interlocutores sociales CEOE, Cepyme, CCOO y UGT, y con las organizaciones de autónomos ATA, UATAE y UPTA.

En primer lugar, la reforma establece que en los próximos tres años se despliega progresivamente un sistema de 15 tarmos que determina las bases de cotización y las cuotas en función de los rendimientos netos del autónomo, como transición al modelo definitivo de cotizaciones por ingresos reales que se producirá como muy tarde en nueve años. Además, se define el concepto de rendimientos netos, fundamental para la puesta en marcha del nuevo sistema, una cuestión en la que insistió de manera contundente Lorenzo Amor, presidente de ATA, para quien la definición de cómo había que calcular los ingresos reales de un autónomo era cuestión trascendental para articular todo el sistema de tramos.

Finalmente, el texto aprobado por el Consejo de ministros, y que ahora debe refrendar el Congreso de los Diputados en septiembre, establece que los rendimientos netos se calcularán deduciendo de los ingresos todos los gastos producidos en ejercicio de la actividad y necesarios para la obtención de ingresos del autónomo. Sobre esa cantidad, se aplica adicionalmente una deducción por gastos genéricos del 7% (3% para los autónomos societarios). El resultado serán los rendimientos netos y esa será la cifra que determinará la base de cotización y la cuota correspondiente.

Se habilita así un sistema que permite a los autónomos cambiar su cuota en función de su previsión de ingresos netos (descontando los costes de desarrollar su actividad) hasta seis veces al año. Al final del ejercicio fiscal y una vez conocidos los rendimientos netos anuales, se regularizarán las cotizaciones, devolviéndose o reclamándose cuotas en caso de que el tramo de rendimientos netos definitivos esté por debajo o por encima del indicado por las previsiones durante el año.

 

 

LOS AUTÓNOMOS SOCIETARIOS SÍ TIENEN BASE MÍNIMA

Los autónomos societarios, como cualquier trabajador por cuenta propia, también tendrán que cotizar por ingresos reales a partir de 2023. A diferencia los autónomos persona física, tendrán una base de cotización mínima que ha quedado fijada en 1.000 euros al mes. Esto supone que, en los próximos tres años, pagarán una cuota mínima inferior a la actual: 310 euros al mes en 2023. Actualmente los autónomos societarios pagan 377,87 euros al mes de cuota mínima a la Seguridad Social, lo que supondrá un ahorro anual de 814,44 euros. En el 2024 y el 2025 dicha base se establecerá o definirá en los Presupuestos Generales del Estado. A partir de 2026, pasarán a formar parte del grupo 7 de cotización del Régimen General (Auxiliares administrativos en la actualidad) donde se indicará cuál es su base de cotización”, afirmó Laura Gómez Lima, vicesecretaria general de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA).

Bases de cotización a partir de 7.000 euros anuales.

Hoy en día, en opinión de Lorenzo Amor, se está produciendo una anomalía en el RETA, ya que, a todos los autónomos cuyos ingresos netos no superan los 11.800 euros se les obliga a cotizar por una base de 11.900 euros. “Su capacidad de elección está coartada porque no pueden elegir, se les impone una base” -afirma Amor- mientras que con el nuevo sistema si van a poder elegir entre una base de 7.000 euros y una base de 48.000 euros”. 

En términos porcentuales, los autónomos con ingresos más bajos experimentarán una reducción de su cuota de más del 30% respecto a la actual. Los trabajadores autónomos con rendimientos por debajo del SMI, entre los que abundan jóvenes y mujeres, empezarán el próximo año pagando cuotas entre los 230 y los 275 euros, para rebajar el pago en 2025 a cuotas entre 200 y 260 euros al mes. Ese mismo año, los tramos de rendimiento medio, considerando en este grupo de cotización los ingresos entre 1.125 euros y 1.700 euros, tendrán cuotas entre 290 y 294 euros mensuales. A partir de aquí se articulan hasta ocho tramos más, para los ingresos entre 1.700 y 6.000 euros mensuales, que pagarán entre 350 y 530 euros mensuales, mientras que por encima de estos ingresos la cuota ascenderá a 590 euros.

La presión ejercida por las asociaciones profesionales ha conseguido mejorar la protección social de

los autónomos, reformando el cese de actividad para los trabajadores por cuenta propia.

¿Qué pasa con los autónomos en módulos?
Se trata de una cuestión que en el sector del transporte por carretera tiene bastante importancia, habida cuenta de que sigue existiendo un colectivo importante de transportistas autónomos (los últimos cálculos cifran en unos 22.000) que siguen tributante en este régimen de estimación objetiva.
Hasta la fecha, el hecho de que un autónomo esté en estimación objetiva significa que paga una cuota trimestral fija calculada específicamente para su actividad. Esta cuota se calcula según los coeficientes establecidos y es independiente de los resultados reales obtenidos en la explotación del negocio. En el caso de los epígrafes de transporte de mercancías por carretera, los módulos de IRPF e IVA, se pagan en función del personal asalariado y no asalariado y la capacidad de carga del vehículo, mientras que en el IVA es similar, aunque solo hay un módulo para el personal asalariado y una para la carga.
Con la entrada en vigor de la reforma del RETA para el próximo 2023, los autónomos en estimación objetiva o en módulos tendrán que hacer una aproximación – como ya lo hacían hasta la fecha de cara a la Agencia Tributaria – de sus rendimientos anuales que les servirán para conocer cuál es su base de cotización en el nuevo sistema.
Esta aproximación se realizará teniendo en cuenta las unidades de módulos empleadas, utilizadas o instaladas multiplicado por el rendimiento anual por unidad antes de amortización. Los restantes pasos son idénticos a los de cualquier otro autónomo, es decir, dividir entre 12 meses y saber en qué base se encuentra y qué cuota le corresponde.

Sabías que…

El RETA presenta cada año un déficit entre ingresos y gastos de 5.500 millones. Uno de cada tres autónomos que se jubila necesita complemento a mínimos y las pensiones medias que cobran son 800 euros más bajas que las de los asalariados.

 

Más información en: Autónomos.

 

 

 

 

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